jueves, 2 de abril de 2026

Quilmes hace historia: patrocina el Mundial 2026 y lanza una promo para que viajen los hinchas

Quilmes, la cerveza que acompaña las pasiones de los argentinos, hace historia al convertirse en patrocinador oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá

Este acuerdo llega en el marco de la campaña Co-Razones para creer, que incluye una promo para viajar al Mundial, diseños coleccionables en sus latas y botellas, y un cartel de vía pública con un contador de latidos restantes, como cuenta regresiva hasta el pitazo inicial.

Los hinchas argentinos pueden ganar cervezas, pelotas, vasos, banderas, televisores y viajes con los códigos que aparecen en los tres diseños edición limitada de latas y envases, alusivos a grandes momentos de la historia del fútbol argentino

Los dibujos representan cada torneo ganado, lo que los convierte en piezas de colección para los fanáticos.

Para participar, los consumidores mayores de 18 años deberán cumplir con tres simples pasos: 

1. Destapar o abrir cualquier calibre de Quilmes Clásica, ya sea que tenga el diseño mundialista, chapita azul o con el logo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, además de las variedades IPA, Stout y Sin Alcohol que tengan logo. 

2. Escanear el código QR del envase, que llevará a un chat de WhatsApp con un canal de Quilmes

3. Indicar el código debajo de la chapita y ganá. Todos los códigos suman chances para el premio mayor: viajar al mundial. 


Quilmes es espónsor oficial de la Copa Mundial de la FIFA, lo que marca un hito para la marca y su lazo histórico con el fútbol. 

Guido Chapa Lofiego, director de marca Quilmes a nivel nacional, reveló qué significa este patrocinio: "Quilmes es la cerveza que acompaña las pasiones de los argentinos, y el fútbol es una de ellas, si no la mayor". 

"Estamos convencidos de que hay plataformas que trascienden los ciclos de la industria y el Mundial es uno de esos momentos que movilizan a todo un país. Y, por eso, como marca queremos estar ahí para el hincha y acercarlos al anhelo que tiene cualquier argentino de viajar a la Copa del Mundo", concluyó. 

Las ediciones mundialistas limitadas de Quilmes ya se encuentran disponibles en puntos de venta, lo que incluye supermercados, almacenes y kioscos de todo el país. 

También podrán adquirirse vía ecommerce, en sitios como Rappi o Pedidos Ya.

Mastellone organizó la VII jornada de Hablemos de Celiaquía, con taller de cocina y tips de alimentación

Mastellone Hnos. renovó su compromiso con la elaboración de lácteos sin gluten y la comunidad celíaca, durante el sábado 28 de marzo, cuando se desarrolló una jornada abierta dedicada a talleres de cocina y consejos de alimentación, en la planta de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires.

En alianza con la Asociación Celíaca Argentina, organizó la 7ª edición de Hablemos de Celiaquía.

La agenda de la jornada -realizada en el Complejo Industrial Pascual Mastellone- incluyó una visita a la fábrica, tips de alimentación, un taller de cocina sin gluten dictado por la chef Andrea Pini, y contó con la conducción de la periodista especializada en alimentación sin gluten, Mariana Merlo, junto al equipo de nutricionistas de la compañía

Durante la actividad, se recordó que la celiaquía se desencadena por la ingestión de proteínas presentes en trigo, avena, cebada y centeno, habitualmente llamadas gluten, lo cual afecta el intestino delgado de personas que estén predispuestas, desde el punto de vista genético. 

Puede aparecer en cualquier momento de la vida, una vez que se haya incorporado el gluten. La alimentación saludable sin gluten, estricta y de por vida, es el único tratamiento existente hasta  hoy. 

Asimismo, los profesionales hicieron hincapié en la importancia de un diagnóstico temprano, de cara a iniciar un tratamiento nutricional adecuado que prevenga cualquier tipo de carencia de nutrientes esenciales. 

Otro de los ejes centrales fue la prevención de la contaminación cruzada, gracias a pautas claras para evitar el contacto de alimentos sin gluten con otros que sí lo contienen, a través de buenas prácticas en la manipulación, cocción y almacenamiento en el hogar. 

Esta iniciativa forma parte de la alianza estratégica que Mastellone sostiene con la Asociación Celíaca Argentina desde 2022.

miércoles, 1 de abril de 2026

Ledevit renueva envases de premezclas horneables sin gluten, para acercarse a las cocinas hogareñas

Ledevit renovó la estética de su línea de premezclas horneables, con el propósito de acercarse aún más a quienes quieren preparar pastelería casera, de manera simple y accesible, con resultados profesionales. 

La línea horneable —que incluye brownies, cupcakes, budines y tapas de alfajores libres de gluten- está pensada para reconocer muy rápido cada producto, entender qué ofrece y tener una referencia más clara de cómo va a quedar. 

El rediseño del packaging de Ledevit incorpora un sistema de códigos de color que facilita la identificación de sabores y variedades, una comunicación más visible de los atributos relevantes y una presentación enfocada en el resultado. 

A esto se suma la incorporación de un identificador visual -la manopla de horno- que unifica y refuerza su reconocimiento dentro del portfolio de la marca. 

La implementación de estos cambios ya está en marcha: comenzó en febrero de 2026 con el lanzamiento del brownie y continuará de modo progresivo hasta mayo, cuando los seis productos de la línea horneable exhiban la imagen renovada en todos los canales de comercialización, tanto físicos como digitales

Esta evolución de los envases de Ledevit forma parte de una agenda más amplia de la marca, que abarca el desarrollo de otros productos, la expansión en las modalidades de venta y una propuesta cada vez más cercana a lo que hoy buscan tanto profesionales como quienes cocinan en su hogar.

Lo casero gana lugar y la etiqueta refuerza su rol: acompañar a más personas a destacarse de verdad con lo que cocinan. 

Con más de 50 años y un fuerte vínculo con la pastelería profesional, Ledevit apunta a crecer en el uso doméstico.

El catálogo de productos Ledevit cuenta con cremas vegetales listas para batir, mezclas pasteleras en polvo como merengue y chantilly, premezclas horneables, dulce de leche, Ganache París, y geles y brillos, desarrollados para garantizar resultados consistentes en cada preparación.

Cuáles son las estrategias para incorporar innovación en el sector salud, por Tomás Piqueras (*)

El sector de la tecnología médica en la Argentina presenta una dinámica de crecimiento concentrada en las áreas de diagnóstico temprano y generación de datos clínicos. 

Este segmento, que abarca la ecografía avanzada y la radiología digital, registra una expansión vinculada con su capacidad para detectar patologías en fases iniciales, lo cual incide en la eficiencia del sistema de salud. 

La evolución de esta industria no se limita a la provisión de dispositivos físicos, sino que se desplaza hacia la integración de sistemas. 

La relevancia del hardware médico se encuentra hoy en un nivel de paridad con las soluciones de interoperabilidad y la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico. La capacidad de vincular el equipamiento con sistemas clínicos y plataformas de análisis de datos define la utilidad operativa de la tecnología en la actualidad. 

Mientras que las tecnologías flexibles y escalables muestran una adopción dinámica, los equipos de alta complejidad, como resonadores y tomógrafos, presentan ciclos de inversión más extensos. Estos activos requieren decisiones institucionales de mayor escala y compromisos de capital que dilatan los tiempos de adquisición en comparación con las herramientas de diagnóstico preventivo. 

Limitaciones operativas derivadas de la fragmentación del sistema 

A pesar de que la Argentina destina aproximadamente 9,5 % de su PBI al área de salud, los resultados operativos se encuentran condicionados por la configuración del sistema. La coexistencia de subsistemas públicos, de obras sociales, de medicina prepaga y privados genera una fragmentación que dificulta la integración de procesos. 

Este fenómeno actúa como un obstáculo para que la inversión tecnológica se traduzca en una mejora directa de la eficiencia. De esta forma, la efectividad de la tecnología médica queda supeditada a su inclusión dentro de un proyecto institucional que coordine la gestión con los procesos clínicos, ya que, en ausencia de esta alineación, el valor de la inversión tiende a diluirse dentro de la estructura hospitalaria. 

Incertidumbre presupuestaria y planificación de bienes de capital 

La planificación de ventas y adquisiciones de bienes de capital se ve afectada por la variabilidad en la asignación de recursos, especialmente en el sector público

Los proyectos de incorporación de tecnología médica se caracterizan por ciclos de concreción que oscilan entre los seis meses y los dos años. Ante la falta de certidumbre sobre la disponibilidad presupuestaria, las instituciones tienden a postergar decisiones o a fragmentar sus requerimientos en procesos de compra de menor envergadura. 

Esta situación obliga a los proveedores a diversificar su exposición comercial entre los distintos subsistemas para mitigar riesgos, aunque la demanda estructural de renovación persiste para mantener los niveles de prestación. 

El ciclo promedio de renovación de equipamiento crítico en la Argentina presenta un desfase respecto a los estándares internacionales. En mercados con mayor estabilidad, la actualización tecnológica de alta complejidad ocurre cada cinco o siete años, mientras que en el ámbito local este periodo se extiende entre los diez y quince años. 

La utilización de equipos con mayor antigüedad técnica conlleva un incremento en los costos de mantenimiento y una reducción en la productividad del sistema, dado que estos dispositivos suelen requerir más tiempo por cada procedimiento ejecutado. 

En consecuencia, el costo operativo por paciente aumenta como resultado de la ineficiencia técnica acumulada. La previsibilidad en las variables cambiarias funciona como un incentivo para la toma de decisiones de inversión y el acceso al financiamiento. 

Al ser la tecnología médica un activo con impacto directo en la capacidad de prestación, la estabilidad financiera permite retomar proyectos que anteriormente se encontraban en fase de suspensión. No obstante, la viabilidad del endeudamiento para la renovación de parques tecnológicos depende del modelo de negocio de cada entidad y de la existencia de una demanda sostenida para los servicios que dichas tecnologías habilitan. 

La mejora en la calidad clínica y la eficiencia operativa son los factores que determinan el retorno de estas inversiones. Ante la presión financiera que enfrentan los prestadores y las entidades de medicina prepaga, surgen modelos de negocios alternativos a la adquisición directa de bienes. 

El leasing, el pago por uso y los acuerdos de servicio a largo plazo permiten distribuir la carga de la inversión y alinearla con la utilización real del equipamiento. Asimismo, se observa una tendencia hacia la creación de centros de diagnóstico compartidos entre diversas instituciones. 

Este modelo colaborativo busca optimizar la capacidad instalada de la tecnología de alta complejidad, permitiendo que la innovación sea sostenible incluso en contextos de restricciones presupuestarias. En este marco, el sector debe gestionar la inflación en dólares que afecta a los insumos y repuestos tecnológicos a nivel global. 

Las estrategias para mitigar este impacto incluyen la planificación de inventarios y la búsqueda de eficiencia operativa en la logística de soporte. Poseer una base instalada de equipos de dimensiones considerables facilita la organización del servicio técnico.

Asimismo, establecer relaciones de largo plazo con fabricantes internacionales permite desarrollar esquemas comerciales adaptados a las limitaciones estructurales del mercado local, asegurando la competitividad de las prestaciones de salud. 

Digitalización y marcos regulatorios para la sostenibilidad del sector 

En el corto plazo, el foco de la evolución sectorial se sitúa en la digitalización y la optimización de los flujos de información dentro de las instituciones. La integración de sistemas clínicos con los equipos médicos ofrece oportunidades inmediatas para mejorar la eficiencia y la calidad de atención. 

De manera complementaria, a mediano plazo resulta necesario el desarrollo de marcos regulatorios que incentiven la participación e inversión privada. Dado que la tecnología médica evoluciona con celeridad, el sistema requiere mecanismos que aseguren la incorporación de innovación de manera sostenible y constante. 

En este sentido, a través de la integración de tecnología, la optimización de los ciclos de renovación y la adopción de modelos financieros flexibles, el sector salud puede enfrentar los desafíos de fragmentación y costos, orientándose hacia una mayor productividad operativa y una mejora en los estándares de prestación clínica. 

Vigilancia crítica, educación y marcos éticos son claves ante evolución de la IA, por Eduardo Laens (*)

Meta presentó Tribe v2, un modelo multimodal de codificación cerebral que predice las respuestas de nuestra mente ante estímulos naturales (vídeo, audio, texto). 

Y lo lanzó el 26 de marzo en modalidad open source, es decir, libre para que todo el mundo pueda usarlo, como modelo abierto de investigación.

¿Por qué debería preocuparme? Vivimos en una época en la que la tecnología dejó de ser una herramienta pasiva para convertirse en un sistema activo de interpretación humana. 

Durante años, las plataformas digitales aprendieron a observarnos: qué clickeamos, cuánto tiempo miramos una pantalla, qué evitamos, qué nos incomoda. Eso fue apenas el primer paso. 

Hoy estamos en una fase mucho más sofisticada, donde no sólo se observa el comportamiento, sino que se entrena a las máquinas para comprenderlo, anticiparlo y, potencialmente, influir de forma cada vez más precisa. Y para entender cómo llegamos hasta acá, hay tres piezas clave que vale la pena explicar sin necesidad de un doctorado en inteligencia artificial: RLHF, Alpha Persuasion y, ahora, Tribe v2.

Empecemos por RLHF, Reinforcement Learning from Human Feedback, que en español suena menos intimidante si lo traducimos como "aprendizaje por refuerzo a partir de feedback humano". En términos simples, es el mecanismo mediante el cual los modelos de inteligencia artificial aprenden qué está "bien" y qué está "mal", según el criterio humano. No nacen sabiendo responder correctamente ni siendo útiles; aprenden porque miles de personas evalúan sus respuestas y les dicen, explícita o implícitamente, qué tipo de comportamiento es deseable.

Si el modelo responde de forma clara, útil o empática, recibe una especie de recompensa matemática. Si responde mal, se penaliza. Con el tiempo, ese sistema va moldeando el comportamiento del modelo para alinearlo con expectativas humanas. Dicho de otra manera, RLHF es lo que convierte a una inteligencia artificial cruda en algo que parece entendernos, ayudarnos y hasta "caernos bien". 

Hasta acá, todo bastante inocente. Queremos máquinas que no sean inútiles ni peligrosas. El problema empieza cuando entendemos qué significa realmente "alinear con lo humano". Porque no existe una única forma de ser humano. Lo que RLHF hace no es alinearse con "la humanidad", sino con una versión específica de ella: la que fue etiquetada, valorada y premiada durante el entrenamiento.

Y ahí aparece la primera grieta. Si podés entrenar un sistema para que responda mejor, también podrías entrenarlo para que persuada mejor.

Y ahí entramos en el segundo concepto. Alpha Persuasion no es un producto concreto, ni una app que podés descargar, sino una idea que está empezando a tomar forma en distintos laboratorios de investigación y equipos de producto: la capacidad de los sistemas de IA para optimizar mensajes con el objetivo de influir en decisiones humanas.

El paper de Nature "The potential of generative AI for personalized persuasion at scale" (2024) ya alertaba acerca de este uso. No se trata sólo de generar texto coherente, sino de encontrar, entre miles de variantes posibles, aquella formulación que maximiza la probabilidad de que una persona cambie de opinión, compre algo, haga clic o adopte una conducta específica. 

Es la evolución natural del A/B testing llevado a un nivel radicalmente superior. Antes, una empresa probaba dos versiones de un mensaje. Hoy, un modelo puede generar miles en tiempo real, adaptarlos al perfil psicológico del usuario y aprender cuál funciona mejor en cada caso.

Lo interesante, y también inquietante, es que Alpha Persuasion no necesita ser explícita. No estamos hablando de propaganda burda ni de mensajes obvios. Estamos hablando de microajustes: el tono, la palabra justa, la pausa, el orden de los argumentos, la emoción que se activa. Pequeños detalles que, sumados, pueden inclinar decisiones sin que el usuario perciba que está siendo influenciado.

Es persuasión optimizada por datos, pero ejecutada con la fluidez de una conversación humana. Y si eso ya suena potente, todavía falta la tercera pieza.

Tribe v2, asociado con las investigaciones y desarrollos internos de Meta, apunta a algo todavía más profundo: la construcción de modelos capaces de entender dinámicas sociales, pertenencia grupal e identidad. 

Si RLHF entrena a la máquina para comportarse "bien" y Alpha Persuasion la entrena para influir mejor, Tribe v2 busca que entienda a qué grupo perteneces, cómo pensás dentro de ese grupo y qué tipo de mensajes resuenan en ese contexto. 

No somos individuos aislados; somos parte de tribus, de comunidades, de marcos culturales que condicionan nuestras decisiones. Lo que Tribe v2 intenta capturar es esa capa invisible: las normas implícitas, los códigos compartidos, los sesgos colectivos

En términos prácticos, esto significa que una inteligencia artificial no sólo podría saber que te interesa un tema, sino también cómo se discute ese tema dentro de tu grupo de referencia, qué opiniones son aceptables, cuáles generan rechazo y qué tipo de narrativa tiene más chances de ser adoptada sin fricción. 

Cada uno de estos conceptos por separado ya es relevante, pero lo verdaderamente transformador, y potencialmente peligroso, aparece cuando los combinamos. Porque lo que estamos construyendo, sin demasiada discusión pública al respecto, es una arquitectura tecnológica capaz de aprender de nosotros (RLHF), optimizar cómo influirnos (Alpha Persuasion) y contextualizar esa influencia dentro de nuestras identidades sociales (Tribe v2).

Es decir, sistemas que no sólo entienden qué decimos, sino por qué lo decimos, con quién lo compartimos y cómo modificar ese comportamiento de forma sutil y efectiva. 

La pregunta incómoda es obvia: ¿qué pasa si estos sistemas no están alineados con el bienestar del usuario, sino con los intereses de quien los controla? Porque la historia reciente de la tecnología no es precisamente un ejemplo de autocontrol corporativo. 

Las redes sociales ya demostraron que, cuando el incentivo es maximizar tiempo de uso o engagement, el sistema tiende a empujar contenidos que generan reacciones emocionales intensas, aunque eso implique polarización, ansiedad o desinformación. 

Ahora imaginemos ese mismo incentivo, pero con herramientas mucho más sofisticadas. En ese escenario, la manipulación deja de ser un evento puntual y se convierte en un proceso continuo, personalizado y prácticamente invisible. No hace falta mentir de forma explícita; alcanza con enfatizar ciertos aspectos, omitir otros, elegir el momento adecuado para mostrar un mensaje. 

Un sistema que entiende tu estado emocional, tu contexto social y tus patrones de decisión puede intervenir con una precisión quirúrgica, y lo puede hacer sin que lo percibas como una intervención externa. Se sentiría como una idea propia.

Esto abre la puerta a escenarios que hace unos años parecían exagerados. Campañas políticas hipersegmentadas que no sólo adaptan el mensaje, sino que lo ajustan dinámicamente en función de la reacción emocional del votante.

Plataformas de consumo que no sólo recomiendan productos, sino que modelan deseos. Sistemas educativos que, en lugar de expandir el pensamiento crítico, refuerzan determinadas visiones porque "funcionan mejor" en términos de engagement. Incluso relaciones humanas mediadas por agentes que aprenden a gustarnos, a validarnos y a generar apego, desplazando vínculos reales. 

El riesgo no es sólo la manipulación directa, sino la erosión progresiva de nuestra autonomía. Cuando las decisiones empiezan a ser influenciadas de forma sistemática por sistemas que entienden mejor que nosotros mismos nuestros sesgos y vulnerabilidades, la línea entre elección y condicionamiento se vuelve difusa. 

Y eso tiene implicancias culturales profundas, porque no se trata solo de qué compramos o a quién votamos, sino de cómo construimos nuestras opiniones, nuestras identidades y nuestras relaciones. Entonces, la discusión que deberíamos estar teniendo no es si estas tecnologías son buenas o malas en abstracto, sino bajo qué condiciones se desarrollan y se utilizan. 

Qué tipo de regulación, de transparencia y de control queremos establecer. Cómo aseguramos que la capacidad de comprender y modelar el comportamiento humano no se convierta en una herramienta de explotación sistemática. Y, sobre todo, cómo preservamos espacios de decisión genuinamente autónomos, en un entorno cada vez más mediado por sistemas inteligentes.

La verdadera influencia tecnológica de estas tecnologías, es antropológica. Estamos creando sistemas que operan sobre la materia prima más sensible que tenemos: nuestras emociones, nuestras creencias, nuestra necesidad de pertenencia. Esto exige un nivel de responsabilidad que, siendo honestos, todavía no estamos demostrando como sociedad. 

La tecnología avanzó más rápido que nuestra capacidad de entender sus consecuencias. No se trata de caer en un pesimismo apocalíptico ni de frenar la innovación, sería bastante inútil, además de ingenuo. 

Se trata de reconocer que estamos entrando en un terreno nuevo, donde las reglas del juego no están del todo claras y donde los incentivos económicos pueden empujar en direcciones poco saludables. 

Y. en ese contexto, la vigilancia crítica, la educación y la construcción de marcos éticos sólidos dejan de ser opcionales. 

Si algo nos enseñan RLHF, Alpha Persuasion y Tribe v2, es que la próxima frontera de la tecnología no está en lo que las máquinas pueden hacer, sino en lo que pueden "hacernos hacer" a nosotros. Y eso, por alguna razón, no suele aparecer en las presentaciones comerciales llenas de promesas optimistas. 

(*) El columnista -fotos- es CEO de Varegos y docente universitario especializado en IA, además escribió el libro Humanware, declarado de interés para la Comunicación Social por la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires.