Mostrando las entradas con la etiqueta Menem. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Menem. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de junio de 2026

Murió Roberto García, influyente periodista que marcó una época en la prensa gráfica argentina

Cuando uno despide a quien admira y quiere, se despide un poco a sí mismo. 

Los recuerdos se amontonan como si quisieran salir todos de una vez. 

Tratemos de poner algo de todo este alboroto mental en palabras, para evocar a ese periodista fuera de serie, Roberto García, quien murió a los 81. 

Referente de la prensa escrita de la Argentina 

Dueño de una ironía y una pluma envidiables, protagonizó la época dorada de Ámbito Financiero (anticipó como primicia el Plan Austral en 1985), como coequiper de su fundador, colega y amigo, Julio Ramos. 

Se complementaban a la perfección. Ramos era "Ramos". Roberto, "Roberto" a secas. Así se mencionaban entre sí. En la redacción, todos los llamábamos de la misma forma. 

La distancia del apellido, que imponía la estampa rústica de JR, contrastaba con la mayor próximidad de RG -con destacados antecedentes en Primera Plana y La Opinión (donde se conocieron Roberto y Ramos)-, con el equipo de redactores y editores que lideraba. 

Roberto era el único, o de los pocos, que podía contradecir a Ramos, conocido tanto por su admirable perseverencia (que le permitió recibirse de economista, en la UBA, a los 37, y llevar a la cima el diario que creó en 1976; así como superar la trágica muerte de dos de sus hijos), como por su contumaz testarudez. Tenían esa confianza.

Los domingos -además de seguir a Racing- se encargaba de la célebre sección Charlas de Quincho. Así como alternaba algunos pocos artículos con su firma o bien con la rúbrica de Luis Calvo Anglada, uno de sus alter ego impresos. 

Más allá de Ámbito 

Si bien resulta casi imposible escindir su genio y figura del diario, Roberto García trascendió esa redacción con apariciones ocasionales en TV: llegó a reemplazar de forma esporádica a Bernardo Neustadt en Tiempo Nuevo, allá por los 90 (si la memoria no me traiciona, Clara Mariño imaginó que RG podía conducir su propio ciclo en esa misma época, pues le sobraban presencia, cultura y léxico). 

Versátil, probó como animador de segmentos televisivos, a instancias y en compañía de Julio Ramos (creo que el factotum del matutino no hubiera tolerado que su director periodístico tuviera esas excursiones extramuros en solitario). Recuerdo documentales en ATC tras la caída del Muro de Berlín. 

Como hombre de medios, Roberto fue lo que hoy se llama influencer. El poder -fuera permanente o transitorio turno- lo leía y lo escuchaba.

También podía detestarlo como Domingo Cavallo, quien en 1995 pronunció el nombre de Roberto García en el Congreso (en malos términos, claro), cuando estaba de salida del gobierno de Carlos Menem.

Los funcionarios pasan, los periodistas quedan.


Después de su despedida de Ámbito en 2008 (Ramos había fallecido dos años antes), Roberto García se afianzó en su programa de Canal 26, La Mirada -en los últimos años, en sociedad con uno de sus hijos, el abogado y periodista Javier García-; al mismo tiempo, continuó como columnista de Perfil. 

Murió en ejercicio de sus funciones. 

Quienes tuvimos el privilegio de trabajar al mando de Roberto vamos a extrañar ese espíritu curioso, sarcástico, inteligente y creativo. Y le vamos a agradecer tantas enseñanzas y experiencias que marcaron nuestras vidas. Para siempre

Fuiste muy generoso conmigo.

Mis condolencias a sus hijos, a la familia y a sus amigos.

miércoles, 27 de septiembre de 2023

Gabriel Llorens Rocha (coautor de Puede fallar): "Los gobiernos no explican cuando algo sale mal"

 
"Los gobiernos y los políticos fueron poco sinceros a la hora de hacer balances, y explicar qué salió mal del Plan Austral o de la Convertibilidad", resumió el periodista y experto en comunicación Gabriel Llorens Rocha, quien acaba de publicar junto al economista Andrés Borenstein el libro Puede fallar

Este volumen, editado por Planeta, revisa y analiza los 40 años de democracia argentina y hace foco, precisamente, en la economía y la comunicación. 

"Buscamos continuidades y cambios en la historia, bajo la premisa de aprender del pasado", señaló en una charla #SinBarbijo con El Informatorio

"Tenemos que ser sinceros y hablar con claridad. Debe ganar la transparencia. Pero habrá pasado que muchas veces preferimos que nos mientan, porque no queremos asumir la realidad. Entonces, nos convertimos en cómplices", subrayó. 

"Ahora, hay tres candidatos presidenciales con chances ganar las elecciones. Y la pregunta es 'cuánta verdad estamos dispuestos a escuchar'. Venimos de diez años de recesión y con una inflación desbocada", reflexionó el cofundador de Bond, consultora de Comunicación y Asuntos Públicos. 

"Apostamos a que la conversación sea más sincera", subrayó el coautor del libro Puede fallar. Economía y comunicación en 40 años de democracia

"En estas cuatro décadas, hay cosas que se repiten y otras que no. Es cierto que estamos en una situación inflacionaria que se parece demasiado a la de los años 80, un problema con la deuda similar y una crisis política con reminiscencias del pasado", comentó Gabriel Llorens Rocha, en otro segmento de la charla #SinBarbijo con El Informatorio

"Como decía Rodolfo Terragno, 'Crecer es cambiar de problemas'. A diferencia de otros países de la región, nosotros seguimos estancados en el tema de la inflación", prosiguió.

 
A la hora de evocar programas económicos que dejaron sus sellos en estos cuarenta años, memoró que "tanto el Plan Austral (Alfonsín - Sourrouille) como la Convertibilidad (Menem - Cavallo) tuvieron comienzos promisorios. Lo mismo que Kirchner y Lavagna, quienes lograron estabilizar la economía, ya en 2003/2004".

"Para el libro Puede fallar -que escribimos con Andrés Borenstein-, entrevistamos a Jorge Remes Lenicov, responsable de la salida de la Convertibilidad en 2002 (N. de R.: tras la crisis institucional que derivó en la caída del gobierno de Fernando De la Rúa). En su obra, 115 días para desarmar la bomba, el ex ministro de Duhalde deja un legado y explica qué se hizo bien y qué mal", aseguró.

"Además, Remes cree que Duhalde perdió los comicios de 1999 porque hizo público lo que él, como economista, le había recomendado: salir de la Convertibilidad, porque era un modelo agotado", deslizó. 

Los votantes no estaban preparados para escuchar algo semejante. "Y tampoco hubo decisión de hacer un service a la paridad 1 a 1, en el 96. Hubiera sido necesario hacer sintonía fina, como dijo alguna vez Cristina Fernández: aplicar política a la economía", se lamentó.

"En general, los políticos fueron poco sinceros a la hora de hacer esos balances, queriendo exacerbar lo positivo y tapar lo malo (o adjudicarle la culpa a otro)", admitió. 

A continuación, el periodista y especialista en PR sintetizó por qué Alfonsín priorizó la democracia, por encima de las cuestiones económicas (a pesar de que la dictadura militar había dejado una situación catastrófica)

Al analizar el fenómeno Milei, sostuvo que "es una reacción a la creciente participación del Estado, como consecuencia de una demanda social fuerte".

"Revisar los dos primeros años del gobierno de Carlos Menem, de 1989 a 1991, nos permitió ver que hubo sendas hiperinflaciones y el Plan Bonex. Hasta que llegó Cavallo. Imaginemos qué pasaría hoy si tuviéramos dos años más con una situación similar a la actual", pensó en voz alta. 

Y destacó el papel que jugó el propio Menem en esa época: "reconstruyó la conversación pública: jugaba al fútbol, iba a programas de TV. Cambió la comunicación y, de esa forma, cambió el clima". 

"Uno de los aprendizajes que nos quedó es que, en los momentos de crisis, las opciones son pocas. Quien asuma el 10 de diciembre, más o menos duro, deberá equilibrar las cuentas públicas y aplicar un programa de estabilización de la moneda, y de reactivación", concluyó. 

"Dolarizar es una receta que tiene muchas contraindicaciones, como afirman muchos economistas. Y también es complejo desde el punto de vista de la comunicación, porque implica renunciar a una moneda propia. Es cierto que posee un aura mágica", sentenció Gabriel Llorens Rocha antes de despedirse de la charla #SinBarbijo con El Informatorio.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Rodrigo Duarte: "Federico Klemm vivió su homosexualidad con una audacia poco frecuente"

"Federico fue un hombre muy rico, especialmente después del fallecimiento de su padre, así que naturalmente hubo gente que quiso aprovecharse de él
o acercarse por interés. Pero era alguien que sabía mucho de finanzas, así que si bien era generoso, sacarle dinero no era cuestión fácil"
, concluyó Rodrigo Duarte, autor del libro Klemm, la extraordinaria vida del ícono pop, contada por amigos, amantes, artistas y adversario.

"La vida de Federico Klemm (1942-2002) podría demandar una serie de 8 temporadas", anticipó el mismo biógrafo. 

Durante una charla #SinBarbijo con El Informatorio, vía mail, el escritor, que reside en México, habló de la relación del artista y mecenas con sus padres y personajes tan dispares y célebres, como el mítico criminal argentino Carlos Robledo Puch o el extraordinario bailarín soviético Rudolf Nureyev.

Solo el universo Klemm podía ser tan ecléctico en materia de vínculos y deseos (para la época) non sanctos.

Debido a su explosión mediática en los 90, muchos quisieron encasillar a Federico Klemm como un fenómeno menemista. Sin embargo, Rodrigo Duarte reveló que el protagonista de su investigación literaria "nunca votó", porque "jamás le interesó la política".

Las sangrientas dictaduras argentinas, en ese sentido, no las padeció por otra militancia que no fuera la de expresar con desenfado y glamour su identidad sexual. "Federico vivió su homosexualidad desde muy joven con una libertad y audacia muy poco frecuente para esa época, y obviamente pagó un precio alto por ello", señaló el autor del volumen Klemm (Aguilar).

A continuación, se reproduce el diálogo virtual con Rodrigo Duarte (foto de la derecha), en el marco de una apasionante charla #SinBarbijo con El Informatorio. 

El Informatorio: ¿Cómo descubriste a Federico Klemm y qué te motivó a escribir un libro sobre él?

Rodrigo Duarte: Durante los 90, Federico fue un personaje inescapable, y estoy bastante seguro de que mi primer contacto con él fue en uno de los numerosos programas de archivo y bloopers de la época, que sacaban al aire fragmentos de El banquete telemático. Leyendo más sobre él a lo largo de los años, descubrí que fue una persona con una vida mucho más interesante que lo que uno podría imaginar, así que hacer este libro, en el que comencé a trabajar en los primeros meses de la pandemia, fue una manera de intentar conocer más sobre su historia.

E.I.: Sobre el padre de Federico Klemm se dijo que había sido simpatizante del nazismo. ¿Cómo era la relación con él? 

R.D.: Federico tenía una relación muy tirante con su padre alemán por varios motivos, principalmente porque se trataba de un hombre que nunca "aprobó" el interés de su hijo por el arte y su orientación sexual. Pero Federico se las arreglaba para vivir su vida haciendo caso omiso del desprecio del padre. Si bien los comentarios sobre el pasado del padre lo persiguieron toda su vida, Federico no se sentía cómodo hablando sobre el tema, y solo lo hacía elípticamente. Pero cuando fue el atentado a la AMIA a comienzos de los 90, Federico realizó una obra con escombros del edificio, dejando en claro su condena a la violencia y al antisemitismo. 

E.I.: Cómo fue la relación con su madre? ¿Ella le inculcó el amor por la ópera, la danza y las bellas artes? 

R.D.: La relación con su madre fue de amor absoluto y complicidad, hasta el final. De hecho, Federico nunca abandonó el hogar familiar, y si bien tuvo departamentos de "soltero", nunca quiso alejarse de su lado. Y en efecto, como buen niño de familia burguesa, Federico recibió lecciones de arte, música y actuación desde pequeño, gracias a sus auspicios. 

E.I.: ¿Le costó aceptar su homosexualidad? ¿Fue segregado por la familia? 

R.D.: Federico vivió su homosexualidad desde muy joven con una libertad y audacia muy poco frecuente para esa época, y obviamente pagó un precio alto por ello. Por supuesto que su familia no aceptaba su "estilo de vida", especialmente el padre, pero esa era la penosa situación que sufrían los homosexuales en la Argentina y en todo el mundo hasta hace no mucho, y muchos sigue sufriendo. De todas formas, jamás lo segregaron ni echaron de la casa por eso. 

E. I.: ¿Tuvo grandes amores? ¿Fue siempre correspondido? 

R.D.: Absolutamente. Federico fue bellísimo, una suerte de Tadzio suelto en la Argentina, y la sensualidad, pese a la represión, siempre triunfa (ver el retrato de Klemm joven, a la derecha). 

E.I.: ¿Klemm fue objeto de bullying en su infancia, adolescencia y juventud? 

R.D.: Federico fue objeto de burlas en el colegio cuando llegó a la Argentina y nunca se olvidó de eso, aunque en ese caso inicial fue porque no hablaba español al venir de Checoslovaquia. Siendo adolescente, como nos pasó a todos, conoció gente que tenía más que ver con él y tuvo muchos amigos a lo largo de la vida, aunque nunca fue una persona extremadamente social. Sí, le gustaba ser anfitrión en su casa y hacer grandes fiestas, cosa que hizo hasta finales de los 80. 

E.I.: ¿Hubo quiénes se aprovecharon de él, por sus debilidades y le quitaron parte de su fortuna? 

R.D.: Federico fue un hombre muy rico, especialmente después del fallecimiento de su padre, así que naturalmente hubo gente que quiso aprovecharse de él o acercarse por interés. Pero era alguien que sabía mucho de finanzas, así que si bien era generoso, sacarle dinero no era cuestión fácil. 

E.I.: ¿Cómo fue el vínculo con el asesino serial Carlos Robledo Puch

R.D.: Federico conseguía lo que quería y, en un momento, quiso tener a Robledo Puch. Fue algo breve pero se ha perpetuado en parte gracias a que es una gran historia, y en parte porque hubo muchas exageraciones.

E.I.: ¿Cómo vivió Federico Klemm las etapas de represión en el país, como las dictaduras de Ongania y del Proceso?

R.D. Federico sufrió la violencia policial y estatal en distintos momentos de su vida, siendo dos de ellos esos que mencionás. Por supuesto, el motivo no era ningún activismo político de su parte, sino la extravagancia con la que se vestía y se comportaba. Como sucedió con Manuel Puig y Néstor Perlongher, Río de Janeiro, donde se quedaba algunos meses al año, fue una suerte de refugio para poder vivir con cierta tranquilidad su vida durante esos años oscuros. 

E.I.: ¿Llegó a conocer a Nureyev, de quien tenía un traje en su colección privada? 

R.D.: Federico conoció a Nureyev, a quien admiraba y hasta amó durante muchos años a la distancia. Lo que sucedió realmente realmente entre ellos depende a quién se le pregunte. 

E.I.; El banquete telemático, que se convirtió en un programa de TV de culto en los 90, ¿le permitió disfrutar de la fama? ¿Cuál fue la relación con sus pares de ámbito del arte?

R.D.: El banquete telemático fue su gran trampolín mediático, pero un tiempo antes él ya había inaugurado su galería. Tras muchos años de girar sin mucha suerte en el ámbito artístico, esto permtió que su lugar de preponderancia estuviese asegurado. La relación con sus pares era ambivalente: muchos no lo consideraban un buen artista, pero a la vez reconocían su rol como mecenas. Otros no le reconocían nada, por supuesto, y su fama en ese aspecto era un problema. Klemm creía que las críticas eran por envidia y algo de eso había, pero no era nada más. 

E.I.: ¿Cómo percibía que, para muchos espectadores, su trascendencia mediática estuviera vinculada con el menemismo, y no con sus actividades como divulgador y artista? 

R.D.: A Klemm jamás le interesó la política y jamás votó, pero es cierto que quedó asociado a cierto clima de época vinculado con el dinero y la exhibición, aunque fuese más una coincidencia temporal que otra cosa. 

E.I.: Al momento de morir, ¿quiénes estuvieron cerca de él? ¿Pensás que fue una persona que conoció la felicidad? 

R.D.: Definitivamente fue muy feliz, especialmente durante la última década de su vida, en la que alcanzó el reconocimiento popular y artístico, algo que siempre deseó. Además, estuvo todos esos años finales rodeado de amigos, colaboradores y amantes (tarifados, pero con los que la pasaba muy bien).

E.I.: ¿Cuál es el legado que dejó Federico Klemm? Post mortem, ¿logró el reconocimiento que deseaba? 

R.D.: Un legado obvio es la Fundación Klemm: 20 años después de su muerte todavía sigue funcionando, promocionando el arte argentino, apoyando a artistas jóvenes y exhibiendo de manera gratuita su espectacular colección. Otro legado más personal es su ejemplo de vivir sin importar los prejuicios de la sociedad y siguiendo nada más que tus propios deseos. 


R.D.: La vida de Federico podría haber sido una película de Ken Russell al estilo de The music lovers o Lisztomania, pero definitivamente hay material para una bioserie. Y de 8 temporadas.

martes, 10 de marzo de 2020

Carlos Menem, Zulemita y su hijo Luca celebraron el natalicio del emperador de Japón, Naruhito

El expresidente Carlos Saúl Menem, acompañado por su hija Zulema Menem y su nieto Luca Bertoldi Menem, se sumaron a los festejos por el natalicio de su Majestad, el Emperador Naruhito.
Asistieron a la embajada de Japón en Buenos Aires varias figuras del ámbito político, empresario y cultural de la Argentina.

"Muchas gracias por su invaluable presencia en ocasión del natalicio de su majestad, el Emperador, quien cumplió 60 años el 23 de febrero. Por cierto, ésta es la primera celebrada desde que Su Majestad Imperial ascendió al trono el 1 de mayo de 2019, dando así comienzo a la nueva era imperial Reiwa, que significa 'bella armonía'," comentó el embajador japonés Takahiro Nakamae.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Libros: reedición de Diario de la Argentina reivindica la literatura "maldita" de Jorge Asís

"Nunca más vuelvo a dinamitar los puentes que transité", me dijo Jorge Asís alguna vez, a mediados de los 90, cuando todavía vivía como funcionario y diplomático del menemismo y amagaba con volver part-time a la literatura.

Quien esto escribe había crecido con el mito de aquella novela maldita, dedicada de manera inequívoca a Clarín.

A más de una década, todavía recordaba la tapa de ese libro (ver imagen de abajo a la derecha) que mi padre leía con entusiasmo. Al terminar, lo prestó a un amigo que, como suele suceder, olvidó la regla básica y jamás lo devolvió.

Y la fantasía de acceder a ese texto inhallable permaneció hasta ahora.

Pasó el tiempo, Diario de la Argentina no se reeditaba y la leyenda se agigantaba.

Por suerte, para su propia supervivencia, después de haber sufrido la administración de Raúl Alfonsín, Asís se recicló como embajador e intelectual del peronismo de Carlos Menem, tal como antes había dejado de escribir libros para trabajar de periodista.

En ese momento, nació el texto que lo convertiría en "mala palabra" para el cada vez más poderoso medio de la señora de Noble & Magnetto, y sus satélites.

Hace casi 20 años, el diplomático Asís parecía arrepentido de aquella osadía: "nunca vuelvo a dinamitar los puentes que transité", repetía.

Pero, quién lo diría, el omnipotente multimedios terminó transformándose, ya en 2008, en la "encarnación del Mal", un grupo económico vilipendiado en voz alta, enfrentado, desafiado desde el mismo gobierno hasta tratar de llevarlo al desguace, incluso con una Ley de Medios a medida.

Y Asís, aunque ningún portavoz del kirchnerismo lo reivindicara (como tampoco lo hace con el difunto fundador de Ambito Financiero, Julio Ramos, el solitario empresario periodístico que se atrevió a usar el término "monopolio" como sinónimo de "Clarín" desde fines de los 70), obtuvo un tácito reconocimiento inesperado que permitió que Sudamericana, el mismo sello que lanzó aquella perdida edición en 1984, relanzara esta obra que parecía condenada a un recuerdo que convenía olvidar.

Si bien muchos protagonistas de la novela siguen vivos, y pueden sentirse aún molestos por las alusiones indiscretas y hasta despiadadas de aquel irreverente escritor, es probable que los almanaques transcurridos hayan morigerado los daños colaterales, o incluso los hayan hecho prescribir.

Más allá de estas especulaciones, ¿qué periodista, incluso los que se vieron afectados por la creación del inefable "Turco", no ha fantaseado con tener el talento, el tiempo, la inconciencia y la valentía de escribir su propio Diario de la Argentina, después de abandonar una redacción, fuera por voluntad propia y, sobre todo, como consecuencia de un despido?

Asís, quizá, lo tenía muy claro en el mismo momento en que tecleaba su novela: "en todo periodista asalariado persiste inexorablemente el deseo hondo de entrar en una sucursal de correos y despacharlo (el telegrama), en la formal renuncia siempre está implícita una puteada, un 'váyanse al carajo, miserables', que suena a reivindicación, a revancha, a desahogo", sentencia en uno de sus pasajes.

De cualquier forma, Diario de la Argentina se transformó en un texto imprescindible para descubrir la trastienda de un medio gráfico, el más importante del país, pero también conocer los tejes y manejes de una empresa importante -no necesariamente periodística-, con sus luchas intestinas y las relaciones no siempre transparentes con el poder político y económico.

El mejor, o el peor según como se mire, Jorge Asís describe con palabras y frases crueles, incisivas, trepidantes y sarcásticas la vida cotidiana de aquella redacción de Clarín, donde se libraban desde pequeñas escaramuzas personales hasta grandes batallas institucionales.

A pesar de los detractores, el autor de Diario de la Argentina (ya está en imprenta la segunda tirada, dicho sea de paso) demuestra aquí por qué puede ser considerado un osado innovador de la literatura argentina.

Para alivio de Asís, no fue necesario que repitiera la voladura del puente en 2012. Esta vez, el trabajo está en manos de "especialistas": la plaza está sitiada por las fuerzas gubernamentales & aliados, y el TNT alcanza para destruir cualquier construcción alrededor de Clarín.

Habrá que ver si la detonación resulta efectiva. O, al final, ¿la pluma demostrará ser, por enésima vez, más poderosa que la espada?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Libro: Los años de Menem revisita la década del 90 desde una perspectiva científica y atractiva

Después de haber agotado la faceta superficial (incluidos supuestos romances) y la crónica e investigación periodísticas -con la corrupción como eje-, era necesario un libro que abordara el menemismo como fenómeno político, social y económico, con el acertado subtítulo: La construcción del orden neoliberal.  

Los años de Menem, que publicó Siglo Veintiuno Editores es un compilación -coordinada por el filósofo, autor y catedrático Alfredo Pucciarelli-, que comienza con las semanas finales del gobierno inconcluso de Raúl Alfonsín, y continúa con muy interesantes abordajes, por ejemplo, de las continuidades y ruturas entre los discursos del peronismo y el menemismo, o la subordinación de las fuerzas armadas al poder democrático (dos de los capítulos más atractivos, a cargo de la socióloga y magister en Ciencias Políticas Paula Canelo).
 
Otro de los hallazgos, más allá de que -como cualquier investigación- pueda ser susceptible de críticas o refutaciones, consiste en tratar de explicar cómo se licuó la UCR, al mismo tiempo que crecía el movimiento menemista.

Por cierto, la economía, y en particular la convertibilidad que llegó de la mano de Domingo Cavallo, merece gran despliegue y ocupa la segunda parte de la obra. 

El papel del Estado y de las empresas (los sindicatos aparecen en los primeros tramos del texto), así como las privatizaciones y el traspaso de compañías nacionales a manos extranjeras son los puntos salientes.

El mercado petrolero cuenta con un episodio especialmente dedicado.

Hay que consignar que, con entrada libre y gratuita, Ricardo Aronskind, Ricardo Forster, Edgardo Mocca y Pucciarelli presentarán este volumen el jueves 29 de septiembre, a las 19, en el auditorio Abuelas de Plaza de Mayo del Centro Cultural Rojas, avenida Corrientes 2038, CABA.

martes, 16 de agosto de 2011

Libro: Néstor. El presidente militante, un texto imprescindible para la biblioteca kirchnerista

Pocos gobernantes como los Kirchner han provocado una infinita edición de libros (después, dicen que se lee menos), desde abiertamente críticos hasta apologéticos, sin solución de continuidad desde 2003 a la fecha.

Lejos del primero de estos extremos (difícil encontrarlos en esta verdadera cinta de moebius literaria), se ubica Néstor. El presidente militante, del periodista Gabriel Pandolfo, ex fundador de Planeta Urbano y ex subdirector de Caras y Noticias.

Publicado por el sello Aguilar, el autor se luce con un estilo directo, de frases cortas y prosa fluida, lo cual hará entretenida la lectura, incluso, para los más acérrimos opositores.

Pandolfo revive la última noche del santacruceño: la intimidad con Cristina Fernández y sus amigos en El Calafate.

Y no elude la discusión telefónica con Hugo Moyano, si bien deja en claro que "lo que terminó de matar" a Kirchner fue el asesinato del militante del PO, Mariano Ferreyra,
a manos de una patota de la Unión Ferroviaria.

Resulta conmovedor el relato de la muerte de Néstor Kirchner.

En el repaso de sus primeros pasos en la vida y en la política, el autor subraya la pasión política del protagonista, y hasta adjudica a un sector de Montoneros la intención de asesinarlo, aunque parece más una anécdota sin demasiado arraigo en la realidad setentista, alimentada por el mito del "presidente militante" del siglo XXI.

En el texto se abordan algunos aspectos polémicos del pasado y presente del kirchnerismo, por ejemplo, el apoyo a la privatización de YPF, la relación cordial con Carlos Menem (es cierto, de corto plazo pero notoria), los fondos de Santa Cruz en el exterior, la paz y la guerra con Clarín y los grandes medios, o las denuncias por supuesto enriquecimiento ilícito del matrimonio presidencial (en este último tema, Pandolfo amaga con algun reproche que, a poco andar, carece de trascendencia).

Se omiten, por caso, el escándalo de la valija de Antonini Wilson, la bolsa en el baño de Felisa Miceli, o se tratan con sordina las denuncias que salpicaron la obra pública. Sí, hay una velada explicación a través de la distancia que, según el escritor, Néstor le aplicó a Ricardo Jaime, ya en tiempos de la gobernación.

A lo hora de hacer hablar a la vereda de enfrente, selecciona expresiones desequilibradas de Elisa Carrió o el trístemente célebre editorial de Claudio Escribano en La Nación, que le dio un año de plazo al flamante gobierno kirchnerista.

Queda evidente que esos "enemigos" inducen al lector desprevenido a tomar partido por NK.


Hay un tono de epopeya de principio a fin, a pesar de que Pandolfo trata de retratar lo cotidiano, y destacar el particular sentido del humor del ex mandatario o la fragilidad de su salud.

Para resumir, si los oficialistas detestan cualquier filípica (en formato de artículo, comentario o libro) de Luis Majul -por mencionar un best-seller anti-kirchnerista-, Néstor. El presidente militante, no debería faltar en la biblioteca de ninguno de sus fanáticos.

Para quienes estudien esta historia en los próximos años, el consejo sería cruzar textos a favor y en contra para formarse una idea propia. La "verdad", me atrevo a decir, no está aquí, y tampoco allá.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Santoro convierte a María Julia, emblema de los 90, en espejo de corruptos de ayer, de hoy y siempre

"La política es la continuidad de los negocios por otros medios". La ingeniosa frase, que pertenece al periodista Alejandro Horowicz (que parafrasea la máxima de Von Clausewitz sobre la guerra), aparece como una oportuna cita de Daniel Santoro en su último libro María Julia. Espejo de la corrupción en la Argentina, que acaba de editar Marea.

El premiado investigador del diario Clarín tuvo la habilidad de exhumar un caso emblemático de los menemistas años 90, que todavía sigue pendiente en Tribunales, no sólo como crítica de aquella época de privatizaciones, frivolidad & enjuagues non sanctos -a diferencia de la mayoría de los autores del mismo género-, sino también a modo de paradigma de lo que puede suceder con cualquier funcionario público, pasado, actual o futuro, cuando se vulneran principios éticos y morales y, por si fuera poco, se violan las leyes.

A la hora de escribir este volumen, Santoro deja traslucir cierta inspiración en una declaración del inefable sindicalista Luis Barrionuevo: "Ricardo Jaime se va a convertir en el María Julia de los Kirchner".

Con la rigurosidad que lo caracteriza, DS recorre la vida de la hija de Alvaro Alsogaray que llegó a convertirse en la mujer más poderosa del gobierno de Carlos Menem, gracias a las privatizaciones de Entel y Somisa, y al cargo de Secretaria de Medio Ambiente con rango de ministra.

Comienza con una revelación: la entonces inexperta ingeniera se desempeñó como agregada cultural de la embajada argentina en Washington, durante la gestión de su padre como representante de la dictadura de la Revolución Argentina, a comienzos de los 70.

También actuaría como diplomática del régimen de facto más sangriento de la historia nacional, el de Videla y Massera, antes de ocupar una banca en el Congreso como dirigente de la UCeDe, el partido fundado por el capitán ingeniero en 1982.

Además de reflejar con profusión las "irregularidades" surtidas de la gestión mariajulista, el libro subraya en todo momento la insólita ausencia de otros colegas del sospechado menemismo en el banquillo de los acusados, y en las cárceles. De hecho, la primera línea de la contratapa de María Julia menciona esta singularidad: "fue la única política de fuste argentina que estuvo presa 638 días".

Santoro no se conforma con señalar esta curiosa anormalidad, sin duda vinculada con el hecho de que la señora Alsogaray nunca militó en el peronismo, y que provenía de una fuerza extrapartidaria, respecto de esa década hoy considerada "nefasta". Sino que también traza paralelismos con circunstancias más recientes que involucran a personajes del gobierno kirchnerista.

Resultaría saludable que la Justicia no se limitara a fijar castigos ejemplares a figuras significativas, y ampliara las pesquisas y sentencias, sobre todo, porque -como bien señala el periodista-, según el Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica, el Estado argentino perdió u$s13.000 millones entre 1980 y 2007 por culpa de la corrupción.

Con una portada magnífica, creación de Hermenegildo Sábat, María Julia es un muy interesante aporte a la reflexión y a la historia. Y será un texto muy leído en las playas argentinas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Daniel Santoro presenta libro sobre María Julia

El periodista e investigador Daniel Santoro puso la lupa sobre la polémica figura de María Julia Alsogaray, la única política argentina que estuvo presa 638 días por supuesto hechos de corrupción durante el gobierno de Carlos Menem.

Editorial Marea presentará María Julia. Espejo de la corrupción en la Argentina, el último libro del ganador de los premios Internacional de Periodismo Rey de España y Konex de Platino, entre otras distinciones, el miércoles 15 de setiembre, a las 19, en la librería Ateneo Grand Splendid.

Santoro estará acompañado por su colega Magdalena Ruíz Guiñazú y el abogado Ricardo Monner Sanz.

El prometedor volumen, que tendrá un precio de venta al público de $65, se puede comprar on line (sin recargos o gastos de envío dentro de la Argentina), vía http://www.editorialmarea.com.ar/.

martes, 31 de agosto de 2010

Libro: Sylvina Walger demuestra coherencia en la irreverente semblanza del lado B de Cristina K

Sylvina Walger tiene la particularidad de escribir y decir cosas que no pasan desapercibidas. Se puede estar a favor o en contra, sea en forma total o parcial, pero no habrá indiferencia ante sus afirmaciones.

El libro Cristina. De legisladora combativa a presidenta (sic) fashion, mantiene esa premisa: quienes defiendan al oficialismo lo aborrecerán; los opositores se sentirán reconfortados con su lectura. Pero nadie se hará el distraído.

También hay que reconocer que la autora es una rara avis en la literatura periodística masiva local: se mantiene coherente como censora del poder de turno. En los 90, publicó Pizza con champán, una semblanza impiadosa de Carlos Menem y su entorno. Ahora, vuelve a la carga con Cristina.

No hay que pasar por alto que Walger domina muy bien la pluma y, sobre todo, el sarcasmo. En ese sentido, y en el de ariete anti-K, se alinea en la misma senda de Jorge Asís, aunque a diferencia de este último nunca se desempeñó como funcionaria o defensora del riojano más famoso.

El texto, de menos de 200 páginas, posee gran dinamismo y se deja leer con muchísima fluidez, a pesar de la cantidad de datos recopilados.

Sorprende la supremacía de citas a notas del desaparecido diario Crítica de la Argentina, del cual fue columnista la autora (esta superpoblación de alusiones, no precisamente complacientes hacia el kirchnerismo, explicarían por qué, a la irresponsabilidad empresaria de haberlo clausurado, podría sumársele la falta de interés de la Casa Rosada en reabrir un matutino con tales antecedentes).

Como lector, debería señalar que las embestidas de Walger contra la primera mandataria y Néstor Kirchner (incluido el relato de una supuesta agresión física del ex presidente a su mujer en la noche del "voto no positivo" de Julio Cobos, en plena crisis con el campo -hecho sobre el cual debería explayarse Alberto Fernández, quien aparece allí mencionado como presunto testigo), suenan excesivas y descarnadas.

Sin embargo, podría justificarse que -tras el panegírico Reina Cristina, de Olga Wornat, que pintaba un perfil inmaculado de CFK- era necesario que alguien se atreviera a mostrar el lado B de la jefa de Estado, con similar grado de extrema parcialidad, aunque en sentido contrario al anterior.

Y aquí me permito una digresión: Cristina guarda una evidente lógica de estilo y de fondo respecto de Pizza con champán, pero ¿de qué manera Wornat justifica la redacción sangrienta de Menem. La vida privada, frente a la edulcorada y artificial Reina Cristina?

Indirectamente, Sylvina Walger muestra el paralelismo entre la señora de Kirchner y su complaciente biógrafa. Ambas fueron antimenemistas -si bien con zigzagueos-, y terminaron fundidas en el poder santacruceño, y en la imprenta, en la década siguiente. A contrario sensu, SW permaneció en la vereda de enfrente en estos casi veinte años, sin importar quien ejerciera el mando.

El título que acaba de lanzar Ediciones B equilibra la biblioteca y las bateas de las librerías. Se podría decir que era necesario (además, a la autora le debe haber servido de catarsis).

Los oficialistas no debería inquietarse, mientras los detractores salen corriendo a comprar Cristina. De legisladora combativa a presidenta fashion: el público inteligente sacará sus propias conclusiones, mientras la historia sigue trascurriendo "en vivo y en directo".

sábado, 2 de septiembre de 2006

Política argentina: el petitorio de Blumberg también pide que se investigue a jueces federales

La marcha contra la inseguridad, que encabezó el jueves Juan Carlos Blumberg, resultó exitosa -una plaza de Mayo colmada de gente-, a pesar de los intentos oficialistas de Luis D'Elía y sus sucuaces para contrarrestarla. Por suerte, el enfrentamiento político no se tradujo en hechos violentos.

Sin embargo, tanta pelea mediática sólo sirve, a estas horas, para distraer la mirada de lo importante: el clamor social que se hizo sentir con inusitada fuerza delante de la Casa Rosada, en medio del silencio de la mayoría de los funcionarios, excepto claro locuaces como D'Elía o el diputado hiper K Carlos Kunkel.

Más allá de los manejos destinados a sintetizar la puja con falsas etiquetas ("derecha vs. progresismo", "oposición vs. oficialismo", o "mano dura vs. derechos humanos"), el texto no es sólo un compendio de reclamos para endurecer castigos en el Código Penal como tampoco se dedica sólo a "beneficiar" delincuentes el proyecto de especialistas cercanos al gobierno, que descartan Blumberg y Cía. en el primer punto del petitorio. Hay matices. Y falta debate en serio. El Poder Ejecutivo, por su condición misma, tendría que fomentarlo en lugar de tomar partido y sentirse atacado cuando las movilizaciones no coinciden con su pensamiento...

Aunque es probable que ni siquiera el grueso de los asistentes se haya enterado de cuál podría ser su alcance, hay un pasaje del petitorio blumberista que conviene leer con atención porque podría servir de puente entre quienes marcharon y el PEN. Ese aspecto al que hacemos referencia no tiene relación directa con los robos y asesinatos que se cometen a diario en la Argentina. Sí, con el crimen en general.

Blumberg reclama, casi al pasar, que se forme "una comisión investigadora que tenga como finalidad investigar el incremento patrimonial de los jueces federales de los últimos 15 años".

¿De qué habla el padre de Axel? De los magistrados que sobrellevan más sospechas de haber mantenido una relación muy por encima de los estándares marcados por la independencia de poderes con Presidentes y ministros de turno. A cambio -se supone- de estabilidad en los cargos, y -aseguran los maledicentes- sobresueldos pagados por los servicios de inteligencia (SIDE), los jueces encargados de investigar casos de corrupción en el gobierno bien podrían haber hecho la vista gorda. O dirigirla hacia rivales de los poderosos en vigencia.

El fuero federal es el que debe juzgar, por caso, el narcotráfico que, muchas veces, aparece de manera directa o indirecta vinculado con secuestros, atracos y asesinatos, sobre todo los que revelan crueldad desacostumbrada.

La retrospectiva -15 años- alentada por Blumberg debería entusiasmar a Kirchner, ya que llega justo a poner la lupa sobre los "odiados" 90 y su referente, Carlos Menem (1989-1999). De esa época, data la emblemática "servilleta" en la cual el ex ministro de Economía Domingo Cavallo aseguró haberse enterado, de puño y letra del entonces colega de Interior Carlos Corach, de los magistrados presuntamente domesticados por el menemismo.

A menos que Kirchner o sus adláteres hubieran repetido manejos similares con los "federales", cosa que nos negamos a creer, esta medida del petitorio, por lo menos, debería contar ya mismo con impulso oficial. Aunque el resto del contenido provoque rechazo en el entorno K.

Marcelo Mendieta (http://elinformatorio.blogspot.com/)

domingo, 27 de agosto de 2006

Política argentina: ¿renace la alianza Duhalde-Alfonsín con virtual aval de la UCR a Lavagna?

Roberto Lavagna, el ex ministro de Economía de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner, y negociador del canje de la deuda externa argentina, quedó virtualmente habilitado por el principal sello opositor, la Unión Cívica Radical (UCR), para presentarse como candidato en las presidenciales de 2007, y enfrentar así al kirchnerismo que apuesta a la continuidad, sea con el actual mandatario o su esposa, la senadora Cristina Fernández de Kirchner.
La convención del radicalismo, que sesionó en Rosario (la segunda ciudad de la Argentina), resolvió abrir el diálogo con fuerzas afines, de cara a los comicios del año que viene. Y ratificó su papel anti-K.

Sin nombrarlo -de hecho, Lavagna todavía no admitió sus pretensiones en público-, el ex ministro recibió el espaldarazo de 65% de los representantes.
El resto de los delegados no asistió debido a que gobernadores e intendentes con ficha de afiliación radical forman parte de una coalición en cierne, bajo el ala kirchnerista.

El ex Presidente Raúl Alfonsín (1983-1989) se ocupó en persona de arengar avales para RL, así como propiciar la expulsión de los mandatorios que optaron por cobijarse en los brazos K, sospechados de haberse casado por conveniencia (los recursos financieros que gira la Nación hacia el interior del país equivaldrían a la dote).

La coalición que alienta el gobierno nacional no sólo dividió a la UCR. El Partido Justicialista (Peronista), si bien se alinea mayoritariamente detrás de quien ejerce el poder, sufre la diáspora de un sector que se mantiene leal al antecesor de Kirchner, Eduardo Duhalde (2002-2003), y que se adelantó a proclamar a Lavagna como aspirante a destronar al clan K en 2007.

Las relaciones entre duhaldistas y alfonsinistas siempre dieron frutos, aunque en este caso nadan contra la corriente.
A fines de la década pasada, esta alianza impidió el segundo intento reeleccionista de Carlos Menem (1995-1999). En 2002 sirvieron de puente para que Duhalde, ex gobernador de Buenos Aires, le diera con su asunción estabilidad a la Casa Rosada, tras la sucesión de breves interregnos que herederon la debacle de Fernando de la Rúa (1999-2001), también radical pero de signo opuesto al de Alfonsín.

Marcelo Mendieta (http://elinformatorio.blogspot.com/)

viernes, 9 de junio de 2006

Lavagna y Macri se espantan: volvió Menem y completó una semana "de luxe" para K

Néstor Kirchner debe estar exhultante, y no porque confíe ciegamente en la selección nacional y se imagine una cómoda victoria frente a Costa de Marfil. La única que victoria que le importa al Presidente argentino es la del Frente, su Frente para la Victoria, que lo conducirá -está convencido- a la reelección, o a la consagración de Cristina Fernández, su esposa, más allá de 2007. K debe estar entusiasmadísimo con las últimas novedades de la cartelera política criolla.
Elisa Carrió no acaba de hacer pie y, cual tentempié, tambalea de derecha a izquierda (Binner y los eternos socialistas). Ni siquiera hacer denuncias contra Julio De Vido la estimula.
Roberto Lavagna -hoy el más serio retador del pingüinismo- aparece rodeado del dúo "piantavotos" que anima Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde.
Mauricio Macri -en plena calentura electoral- se apresura a lanzar su candidatura presidencial, a 24 horas de un Mundial que eclipsa cualquier campaña. Una tapa del diario "Clarín" para ayer puede ser hambre para pasado mañana.
Por si fuera poco, reaparecieron en la misma semana el ex mandatario aliancista, Fernando de la Rúa -en ocasión de la causa judicial por supuestas coimas a senadores en 2001-, y el antecesor de este último y rival del santacruceño en el 2003, Carlos Menem.
A De la Rúa, se nota, le han cambiado la medicación: habla hasta por los codos con los periodistas y hasta parece lúcido. Se defiende de las acusaciones y con argumentos bastante convincentes. Parece un sosias, un doble, pero serio, de sí mismo. Lástima que los médicos iniciaron tarde el tratamiento. Además del libro que promociona con "su verdad" del asunto del soborno y otras delicias de la vida con la Alianza -que saldrá a la venta en julio-, merecería este jubilado radical, por lo menos, un programa de cable.
Podría ser un envío de culto como el recordado "Todo por $2", de los cómicos Capusotto y Alberti (hoy en "Qué noche Bariloche", en el teatro Lorange), o el que estelariza la desopilante dupla Carlos Bilardo- Héctor "Bambino" Veira por Fox Sports, con el pretexto de dar "lecciones" de fútbol a las mujeres durante el torneo de la FIFA (!?).
Incluso De la Rúa, para seguir con la línea de duettos, podría compartir cartel con Menem, quien también deambula desde hace un mes por sets de TV en busca de la fama perdida (no perdió la mala, por cierto). Harían un programa excepcional, muy divertido, clase B, casi bizarro.
Para alegría del gobierno, el riojano irrumpió anoche, en vísperas del estreno del combo de José Pekerman en Alemania 2006. Inoportuno, como Macri, para anunciar, por enésima vez, que él se suma a la competencia presidencial del año que viene.
Y ahora llega la peor noticia para Lavagna y Macri: Menem consideró que el ex ministro de Duhalde y más ex ministro de Kirchner puede ser "un buen candidato", al mismo tiempo que dejó entreabierta la posibilidad de una entente con el titular de Boca y líder de Compromiso para el Cambio/PRO. "¡Vade retro!" habrán gritado a coro Lavagna y Mauricio.
Después de una semana tan propicia, el patagónico puede descorchar esta noche, aunque pierda Argentina (¡Dios no lo permita!), una botella de auténtica champaña francesa. La mesa ya la tiene más que servida.
Marcelo Mendieta (http://elinformatorio.blogspot.com/)

viernes, 26 de mayo de 2006

La clave del Poder está en el bolsillo del pingüino

¿Qué es lo que realmente debería impresionar del poder K?
¿Que con un aval original de 22% de votos sea el presidente más hegemónico desde el retorno de la democracia?
¿Que haya aplastado a Carlos Menem, decapitado a su mentor Eduardo Duhalde (no era faena menor hacer rodar esa testa), y condenado al otro candidato peronista de 2003 -y efímero primer mandatario durante la debacle de diciembre de 2001-, Adolfo Rodríguez Saa, a un exilio de doble carril República de San Luis-banca del Senado nacional?
¿Que domine a la mayoría de los legisladores, gobernadores e intendentes, oficialistas e incluso a los supuestamente opositores?
¿Que pueda convocar a 350 mil, 250, 150, 100 mil personas en plaza de Mayo para apoyarlo, como sucedió el jueves pasado, en su no asumido -públicamente, claro- proyecto de continuidad más allá de diciembre de 2007?
¿Que logre unir para la foto a las inconciliables Hebe de Bonafini o Estela Carlotto?
¿Que arme su Woodstock criollo con Soledad, Mercedes Sosa y Víctor Heredia, y encima gratis?
¿Que no tenga a la fecha competidor en condiciones de superar el pesaje de candidatos presidenciales del año que viene?
¿Que, sea Néstor o Cristina Fernández, habrá Kirchner para rato en el poder, salvo que ocurra un milagro o una tragedia según el cristal con que se lo mire?
¿Que haya domesticado a sindicalistas y empresarios?
Esta enumeración arbitraria de razones para reverenciar a K, aunque sea desde Siberia, Barrio Parque, Pilar o Anillaco, no puede discutirse.
Lo que debería preocuparnos es que semejante poder sólo puede sostenerse porque emana, fundamentalmente, de una profunda motivación ideológica, herencia de los '90: "la caja" (de "la felicidad", realmente, a juzgar por la jocosa foto del "clan Kirchner", con el Líder, caciques del interior y funcionarios surtidos), que administra el gobierno del patagónico. Una alcancia que se llena con monedas que aportamos sin darnos cuenta siquiera. Sea de manera directa con impuestos que cela Alberto Abad (qué bien vendría nacionalizar al obsesivo caza-evasores Montoya), o indirecta, con lo que dejamos de recibir como sociedad. Porque si ese dinero tiene destino político-partidario, proselitista, seguramente, no ayudará a los chicos hambrientos de la Argentina (perdón, por la frase que es a sabiendas un exceso de demagogia). Salvo con un sandwich de milanesa que garantice que él, sus hermanos y padres formen parte por unas horas de una informe multitud de fans kirchneristas instantáneos como el café berreta.
La clave de todo ese poder puede resumirse en unas líneas ejemplificadoras publicadas en un recuadro del diario Clarín.
"Operadores políticos suelen comentar lo caro que es traer colectivos desde el interior. Sin ir más lejos, se sabe que transportar gente desde la Rioja no cuesta menos de 5 mil pesos por coche. Ayer (por el jueves), desde la provincia que gobierna Angel Maza, arribaron unas 200 unidades, es decir, que se podría hablar de un costo inicial de un millón de pesos" (http://www.clarin.com/diario/2006/05/26/elpais/p-00904.htm00904.htm00904.htm).
Es sólo un caso. Es sólo un millón de pesos. Otro de los tantos millones de pesos que nos asegurarán, gracias a Dios, un Kirchner de por vida. O, al menos, por 4 años más, con opción a renovar el alquiler de la Casa Rosada y de Olivos sin pagar depósito. Y si hay que pagarlo, seguro, señoras y señores lo pagaremos entre todos.
Marcelo Mendieta (http://elinformatorio.blogspot.com/)

miércoles, 3 de mayo de 2006

Una reflexión en el día de la libertad de expresión: Menem y K vs. Fontevecchia (mérito de los medios criollos)

Jorge Fontevecchia tiene un extraño mérito en la Argentina: es empresario periodístico y goza de un privilegio inusual para nosotros. ¿De qué estamos hablando?, se preguntará el lector desprevenido. El dueño de editorial Perfil logró sacar de quicio con sus críticas a Carlos Menem en los 90 y ahora a Néstor Kirchner.
Pero, ¿dónde está el logro? ¿No es que la prensa debe ser implacable con el poder de turno? Bueno, no pequemos de cándidos, y menos los que vivimos en este país. Si la "objetividad periodística" es un mito, menos creíble resulta pensar que los medios de comunicación no se vean tentados de caer seducidos por fondos públicos y, en consecuencia, de ser amantes culposos -cada día se nota menos- del gobernante en funciones. Más cuando la publicidad puede llegar a escasear (sucedió con la crisis 2001-2002) y el Estado garantiza la supervivencia financiera de la empresa. No hablamos de periodismo, claro.
Polémico y no siempre elogiable en sus conductas y emprendimientos (no somos panegiristas y otro día, si cabe, hablaremos de sus falencias), Fontevecchia, quizá, descubrió también -y éste, obviamente, sería un mérito de hombre de negocios-, que puede resultar rentable ejercer la oposición periodística en un paisaje en el que abunda, y abundó -porque estamos hablando de una actitud bastante coherente desde 1989 a la fecha-, la complacencia, matizada con alguna dosis de crítica que camufla -en la mayoría de los casos- operaciones de prensa. Ojo, no estamos diciendo que Fontevecchia es el único empresario periodístico bueno. Simplemente, estamos marcando cierta continuidad en el papel de censor de Menem y K, que no muchos colegas de JF pueden exhibir desde una posición masiva.
¿Qué podríamos señalar de Clarín, que recibió Canal 13 de manos del riojano y beneficios surtidos con Eduardo Duhalde -ley de bienes culturales, por caso-, y que conviven con los poderes Ejecutivos sucesivos, vía Papel Prensa desde la dictadura? No entremos en detalles...
De Página 12, podrá rescatarse su papel severo anti-Menem, pero ¿no había operaciones de prensa en el medio que atacaban a unos y amparaban con el silencio a otras parcelas del menemismo? Queda el beneficio de la duda. Desde 2003, la connivencia del matutino con el santacruceño no deja lugar a desmentidas. Horacio Verbitsky es el caso más notable.
De La Prensa, mejor no hablar. Sólo queda la nostalgia por lo que ya no es: el diario más serio del país. De Crónica tampoco se puede decir demasiado. Una lástima que Héctor Ricardo García haya tenido que penar como lo hizo, aún cuando incumplir con el fisco no sea ejemplar ni mucho menos. Igual, salvo que uno sea especialista, los impuestos no suele ser el punto fuerte de los periodistas. Para eso, están los contadores. Los que le fallaron a HRG. O él no les dio pelota.
Además, la bajada de línea política nunca estuve muy presente en Crónica. Al menos de manera directa.
Ambito Financiero, en el que tuve el honor de trabajar, merece ser reconocido por marcarle a Kirchner sus zonas erróneas. Pero, a menudo, le cuesta. Con respecto a Menem, la amistad de Julio Ramos con el ex mandatario, aún cuando no haya garantizado indemnidad en el diario, exime de cualquier comentario. Ya advertí de la ficción "objetividad periodística", así que no puedo hablar con suficiente distancia de Ambito y su relación con el poder. Vale el reconocimiento a la valentía de Ramos en su vida personal, su esfuerzo y dedicación cotidianos en el medio que dirige, y su talento para haber llevado adelante un proyecto exitoso durante 3 décadas. No es poco.
Al Cronista no lo mensuro. Cambió de manos (lo maneja el grupo español Recoletos) de la época de Menem a la actual. En los 90, se manejó con mucha cercanía a la Casa Rosada. Demasiada, si se quiere. Obra y gracia de Eduardo Eurnekián.
Infobae no existía en tiempos de CM, pero sí radio 10, la piedra fundamental del multimedios Hadad que nació al amparo de un arrullo con tonada riojana. Hoy, el diario de DH -en realidad, el portal de internet que es lo que vale- funciona como promotor del kirchnerismo & friends, como antes la emisora líder de la Argentina defendía a Menem. Dale gas al que venga.
De los medios nacionales, nos queda La Nación. Podría decirse que es el caso que más se puede asemejar al de Fontevecchia. Pero la imagen in mente de Joaquín Morales Solá subiendo al helicóptero presidencial para pasar de ser su máximo fiscal con pluma a su taquígrafo aéreo, desmorona cualquier argumentación elogiosa en marcha.
Y a esa crónica de la Secretaría de Información Pública, del domingo 26 de febrero de 2006, queríamos llegar. En el pasaje que Morales Solá alude a Jorge Fontevecchia sin nombrarlo: "Hace una aclaración -se refiere JMS al pensamiento vivo de K-: sí tiene una cuestión personal contra un periodista, porque siente que lo calumnia. Lo nombra. No pertenece a la prensa gráfica diaria ni a los medios audiovisuales."
Allí se encuentran hermanados Kirchner y Menem, mal que les pese a ambos: Fontevecchia.
Puedo narrar un episodio que termina de cerrar el círculo. En 1993, mientras trabajaba en la revista Caras (*), me tocó vivir un episodio similar al que relata Morales Solá (la única coincidencia entre ambos, seguramente). Iba a hacerle una entrevista, por supuesto complaciente -como era y es el estilo de la publicación- al entonces primer mandatario en la quinta de Olivos, con gran despliegue fotográfico, el mismo día en que Noticias -todavía salía los domingos- publicaba en su tapa: "Gana u$s 5000, se compró una casa de u$s 1 millón", en alusión a la mansión que había adquirido Eduardo Menem.
Fontevecchia, como ahora, editaba ambas revistas. En Caras, explotaba la debilidad menemista por la figuración y la vanidad. Era una forma sutil de desenmascararlos. Hasta que los políticos -cayeron en la cuenta- dejaron de mostrar sus casas en el semanario. Por otro lado, Noticias ejercía su papel sin ambigüedades.
Esa mañana destemplada (en varios aspectos), Menem estaba visiblemente furioso, esperándonos a la editora que me acompañaba -Liliana Castaño- y al fotógrafo -Luis Romero-, en la puerta del chalet presidencial. Después de los saludos estalló: "El director de la revista en la que Ustedes trabajan es un delincuente homosexual", mientras evocaba la tapa de Noticias que los canillitas voceaban en la esquina de Villate y avenida del Libertador, a pocos metros del enardecido riojano.
Nos quedamos petrificados. Y, por supuesto, pensé que la nota -que me había gestionado el desaparecido periodista Pedro Olgo Ochoa, un asiduo de la quinta- había fracasado. Sin salir del asombro, escuché unas palabras mágicas de boca de la editora de Caras: "Señor presidente, nuestra revista es la revista de la reelección". El rostro de Menem se distendió y, finalmente, hubo nota y gran despliegue.
Fontevecchia tiene dos extraños méritos, y tienen nombre y apellido: Carlos Menem y Néstor Kirchner. Lo que la foto no pudo unir, lo hizo el editor de Perfil. Ojalá, nos dure ese Fontevecchia. Porque hoy lo suyo es meritorio. Aunque nos dé vergüenza admitirlo: esta clase de actitudes escasean en la Argentina.
Marcelo Mendieta
(*) Me descubrieron: tampoco puedo ser "objetivo" con JF.

jueves, 2 de marzo de 2006

Radicales deberían ponerse contentos: K habló de la UCR y de supuestas coimas

Los radicales, los que se oponen al gobierno de Néstor Kirchner y no los que dejan atrás las banderas partidarias por el monedero de la coparticipación de fondos (sean gobernadores, intendentes o sus aliados y subalternos), deberían ponerse contentos: el Presidente de la Nación se refirió a la UCR en un discurso, a menos de 24 horas de haberse retratado -menemísticamante- con Bono, el cantante de U2, quien, dicho sea de paso, saludó con reverencias palaciegas a la primera dama.
Es decir que, al menos en el terreno testimonial, los hombres de la boina blanca recuperaron el papel perdido de oposición a tener en cuenta en la agenda K. Desplazados por Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Elisa Carrió, Mauricio Macri y últimamente Ricardo López Murphy -el único respetado como rival por K, Joaquín Morales Solá dixit- en materia de saliva presidencial, los herederos de Alem, encabezados por el ex gobernador de Mendoza, diputado nacional y titular partidario, Roberto Iglesias, figuran otra vez en la lista negra del primer magistrado. Y no es un mérito a despreciar.
El público ataque kirchnerista a Iglesias no resulta inoportuno: Kirchner mantiene una alianza tácita con el actual mandatario mendocino, Julio Cobos, un radical seducido por la Casa Rosada y por lo tanto adversario doméstico de Iglesias. Este último amenazó con expulsar de la UCR a quienes acompañaron la modificación del Consejo de la Magistratura -el órgano constitucional encargado de nombrar y remover jueces-, confeccionado a medida por Cristina Fernández, para que el PEN extienda sus tentáculos al tercer poder del Estado (ya lo hizo con el Congreso).
A la sazón, entre ambos -Cobos e Iglesias- hay más de una similitud con el caso Duhalde-Kirchner, comparado con la influencia de uno en el otro para ascender al poder y en el distanciamiento posterior (en el caso peronista, por supuesto, llevado al extremo).
Segundo: el sábado se hace la gran fiesta de la Vendimia en Mendoza y, a la semana, K compartirá en esa provincia una cumbre con Lula y Hugo Chávez por el tan mentado mega-gasoducto (si bien este último evento fue postergado, según se confirmó hoy viernes, por "problemas de agenda").
En consecuencia, la tierra del buen sol y del buen vino será escenario de la 1° A de la política nacional y de la bolivariana en algunos días más (aún no se confirmó la fecha del encuentro Lula-Chavéz-Kirchner). Practicar tiro a Iglesias no parece una simple coincidencia en la oratoria de Kirchner.
Por cuerda separada, desprovisto de inocencia a ojos de simpatizantes (pero arropado en ella frente a un auditorio avisado), el inquilino del sillón de Rivadavia acude a un argumento peligroso: la supuesta coima que pagó la administración De la Rúa en el 2000 a cambio de la ley laboral.
Con este recuerdo, cuya pesquisa sigue tramitándose en Tribunales federales, K pretende tapar un escándalo más reciente, aunque de similares sospechas, y sobre el cual no da mayores explicaciones.
La votación, por abrumadora mayoría, de la reforma del Consejo de Jueces, con la ayuda inesperada de provinciales hasta ese momento enrolados en el macrismo, como los renovadores salteños Andrés Zottos y Carlos Sosa, varios radicales disidentes y duhaldistas arrepentidos, entre ellos, el reforestado Carlos Ruckauf, Alfredo Atanasof, Luis Barrionuevo y otros santos varones (y damas).
Es ridículo, de cualquier forma, que Kirchner la emprenda contra Iglesias por este tema: era gobernador mendocino en ese momento y no apareció siquiera rozado por este triste capítulo de la gestión aliancista. Absurdo también es que el santacruceño saque a la luz lo peor de la Alianza para apostrofar a un radical ajeno al affaire, mientras en el actual gobierno revistan hombres que se vieron afectados directamente por aquel presunto soborno.
En el 2000, Carlos "Chacho" Alvarez -hoy secretario del Mercosur y figura favorita del kirchnerismo-, entonces vice de la Nación, encabezaba el Senado, donde se habrían comprado votos para la ley laboral. De los supuestos coimeados, José Luis Gioja -de quien me consta se abstuvo de votar, pero que llegó a figurar en una nomina aportada por "garganta profunda" Mario Pontaquarto-, es gobernador de San Juan y goza del favoritismo kirchnerista (acaba de inaugurar un barrio en la provincia con el nombre del Presidente); Rubén Pruyas es vice de Corrientes, también con la venia nacional; el pampeano Carlos Verna gerencia su provincia -como en la Cámara Alta hacía y deshacía a su antojo en la estratégica comisión de Presupuesto-y, asimismo, cuenta ahora con el OK de K.
Jorge Yoma, que supo tributar -y no sólo oralmente- como nadie al menemismo, formaba parte de aquel grupo de senadores, según dicen los denunciantes, subyugado por la alcancía delarruista. Este riojano, paradójicamente, contribuyó con su pluma y su intelecto a la creación de CFK para quedarse con el Consejo de la Magistratura, la norma del escandalete presente. Como retribución a los servicios prestados a Olivos (como ayer y como siempre, fueran sus ocupantes Menem, ¿De la Rúa?, Duhalde y Kirchner), ha sido condecorado Yoma con el cargo de embajador argentino en México DF, en 2005.
Hay más casos, pero el tiempo y el espacio también son tiranos en el blog.
Volvamos al tema principal.
A falta de diálogo político entre oficialismo y oposición, es un comienzo que el Presidente abra el espectro y le pegue un mandoble al líder de la alicaída, pero todavía segunda fuerza en el país.
Para los que no están enterados se transcribe el cable de la agencia Tass, perdón, Télam sobre la polémica abierta por Kirchner, el mismo día jueves en que recibió a la cantante vernácula Soledad Pastorutti (una forma de compensar con una intérprete nacional los regodeos previos con el irlandés Bono).

El presidente Néstor Kirchner rechazó hoy las críticas del titular del radicalismo, Roberto Iglesias, por la aprobación de las reformas al Consejo de la Magistratura y acusó a la Alianza de haber "comprado voluntades" cuando gobernaba y llevado al país a "a una situación límite".
Al hablar en un acto en la Casa de Gobierno, en el que anunció obras para la localidad bonaerense de Chacabuco, Kirchner dijo que escuchó a Iglesias decir que el gobierno "compró votos" para lograr la aprobación de las modificaciones al Consejo de la Magistratura.

"Fue un acto fallido de Iglesias. El sábado viene un juez a hacer una inspección ocular al lado de mi despacho para ver la mesa donde pusieron la plata de los sobornos en el Senado. Eso era cuando ellos eran gobierno, el desastre que hicieron. Ahí se compraron voluntades", respondió Kirchner.
El Presidente se refirió de esa manera al presunto pago de coimas a legisladores durante el gobierno de Fernando de la Rúa para lograr en el Congreso la aprobación de la reforma laboral. El jefe de Estado abundó luego en las críticas hacia el radicalismo, al señalar que "lo que pasó en el 2001 es responsabilidad de ustedes, que nos llevaron a una situación límite".
Luego, el jefe de Estado preguntó: "¿por qué no un poquito de humildad y ponerse a trabajar por arriba de esas contradicciones, y reconocer las culpas para hacer una Argentina distinta?" "Hay que superar las contradicciones de la vieja política. Los que quieran seguir con la vieja política que sigan, nosotros tenemos que cumplir las tareas para los argentinos que quieren vivir mejor", expresó. Tras la aprobación de las reformas al Consejo de la Magistratura, el radicalismo decidió la expulsión de cinco diputados nacionales del partido que votaron a favor del proyecto oficial.

Marcelo Mendieta (h)