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viernes, 24 de septiembre de 2010

Libro: El aluvión permite descubrir por qué los piqueteros juegan un papel clave en el poder K

"(Luis) D'Elía parece cubano", le dijo Fidel Castro a Miguel Bonasso el 20 de octubre de 2005.

El elogio no vino solo: al día siguiente, apareció una valija con un millón de dólares que el líder del FTV pasaría por Ezeiza sin demoras, a diferencia del venezolano Antonini Wilson.


De esa forma, el regimen de Cuba financió la movilización piquetera contra el ALCA en Mar del Plata, incluido el tren del ALBA que llevaría, entre otras figuras, a Diego Maradona.

Este relato forma parte, junto a otros tantos pasajes reveladores, del libro El aluvión. Del piquete al gobierno: Los movimientos sociales y el kirchnerismo, del periodista Christian Boyanovsky Bazán, coautor con el colega Fernando Amato de otro interesante ensayo: Setentistas. De La Plata a la Casa Rosada.

En forma exhaustiva y con prosa amena, CBB se atreve a desentrañar la compleja telaraña tejida por el cuarteto que animan D'Elía, Emilio Pérsico (Movimiento Evita), Edgardo Depetri (Frente Transversal) y Humberto Tumini (Libres del Sur). Tarea que no debe haberle resultado sencilla.

El texto tiene un atrapante comienzo situado durante la crisis de la Resolución 125 y el papel "heróico" del matancero, quien creyó haber frenado un intento de golpe de Estado, hecho que -hay que subrayar- nunca podrá ser verificado.

Lo que sí queda claro, como en otras obras de autores con distinto enfoque al de Boyanovsky Bazán, es que Néstor Kirchner amagó con precipitar la renuncia de Cristina Fernández aquella madrugada en que el vice Julio Cobos emitió su archifamoso "voto no positivo".

Un hallazgo del autor es haber descubierto cómo se conocieron Depetri y el santacruceño, a mediados de la década del 80, cuando el primero era un ascendente dirigente sindicial de ATE y el segundo trabajaba como abogado en la provincia patagónica.

La trayectoria de Pérsico, quien tuvo una verdulería y hasta despachó helados (una curiosidad si se tiene en cuenta que otra rama de la familia creó Persicco), parece, sin dudas, la más pintoresca y cinematográfica. Vale la pena conocerla.

Con pocos pero valiosos aportes fotográficos, más un encomiable apéndice y un recomendable índice de nombres, El aluvión, que publicó Sudamericana (Random House Mondadori), resulta imprescindible para aprender sobre la relación de Néstor Kirchner con las organizaciones sociales, cuáles son sus fortalezas y debilidades; así como intentar -de acuerdo con la exégesis de Boyanovsky Bazán- vaticinar cómo evolucionará ese decisivo vínculo en las próximas elecciones.

Si bien este volumen aborda la mayoría de los puntos oscuros que rodean al cuarteto de referentes piqueteros, sobre todo los del inefable (por usar un eufemismo) D'Elía, no ahonda en los enjuagues del jefe de Federación Tierra, Vivienda y Hábitat con Evo Morales, clave -al menos- en la importanción de gas boliviano. O en los "líquidos" vasos comunicantes con Hugo Chávez.

Tampoco profundiza, aunque sí toca el tema, en la polémica simpatía de D'Elía por el regimen iraní, algunos de cuyos integrantes están sospechados -por la Justicia argentina- de haber propiciado el atentado contra la AMIA.

De cualquier manera, quien se interese por conocer en qué se basa parte del poder kirchnerista, quiera descubrir a "los Montoneros de Néstor", y tenga interés por la actualidad política argentina en general, se sentirá atraído por la lectura de El aluvión.

Con generosidad, Christian Boyanovsky Bazán ofrece material extra on line en www.elaluvion.com.ar/.

martes, 14 de noviembre de 2006

Política Argentina: D'Elía, ¿no será más peligroso afuera del gobierno y de regreso en las calles?

Luis D'Elía (foto) cometió toda clase de tropelías verbales, sin reparar en su condición de funcionario público (hasta ayer se desempeñaba al frente de la subsecretaría de Vivienda y Hábitat Social): organizó una minoritaria contra-marcha para diferenciarse de Juan Carlos Blumberg (y le dedicó algunas frases poco felices al padre de Axel), amenazó con expropiaciones y hasta cortó con sus propias manos el alambrado de una propiedad privada en Corrientes...

Lo más reciente, y que precipitó la eyección del piquetero oficialista del gobierno K, fue el colmo de solidarizarse con Irán, cuyo ex mandatario -y varios diplomáticos y ciudadanos- han sido acusados, de manera formal y con pedido de captura internacional, de haber participado de la voladura de la sede de la mutual judía AMIA.

La embestida tribunalicia, demás está decirlo, cuenta con el aval de la administración kirchnerista, aún cuando se trata de la añeja teoría de los tiempos de Carlos Menem, y nada dice sobre la conexión local que permitió aquel salvaje atentado.

Ahora bien, si D'Elía no se privó de dar rienda suelta a su verborragia y sus polémicos gestos con rango de subsecretario de Estado, ¿quién puede garantizar que, de regreso al llano, no se atreva a ir más allá? ¿No se enfrentará Néstor Kirchner, y todos nosotros, a un peligro de mayor envergadura?

¿Un D'Elía auténtico como el que se animó a copar una comisaría en 2004,
sin ataduras legales y como gurka incontro-lable al servicio de la causa oficial? ¿Creen que exagero? O todo será parte de la estrategia electoral, con la vista puesta en los comicios de 2007...

Por ahora, parece que Kirchner mantiene la preferencia por los Manolo Quindimil (foto), a pesar de que D'Elía le sirvió de ariete al Presidente para mortificar a la vieja política clientelista del PJ bonaerense, durante la campaña anti-Duhalde de 2005...

sábado, 2 de septiembre de 2006

Política argentina: el petitorio de Blumberg también pide que se investigue a jueces federales

La marcha contra la inseguridad, que encabezó el jueves Juan Carlos Blumberg, resultó exitosa -una plaza de Mayo colmada de gente-, a pesar de los intentos oficialistas de Luis D'Elía y sus sucuaces para contrarrestarla. Por suerte, el enfrentamiento político no se tradujo en hechos violentos.

Sin embargo, tanta pelea mediática sólo sirve, a estas horas, para distraer la mirada de lo importante: el clamor social que se hizo sentir con inusitada fuerza delante de la Casa Rosada, en medio del silencio de la mayoría de los funcionarios, excepto claro locuaces como D'Elía o el diputado hiper K Carlos Kunkel.

Más allá de los manejos destinados a sintetizar la puja con falsas etiquetas ("derecha vs. progresismo", "oposición vs. oficialismo", o "mano dura vs. derechos humanos"), el texto no es sólo un compendio de reclamos para endurecer castigos en el Código Penal como tampoco se dedica sólo a "beneficiar" delincuentes el proyecto de especialistas cercanos al gobierno, que descartan Blumberg y Cía. en el primer punto del petitorio. Hay matices. Y falta debate en serio. El Poder Ejecutivo, por su condición misma, tendría que fomentarlo en lugar de tomar partido y sentirse atacado cuando las movilizaciones no coinciden con su pensamiento...

Aunque es probable que ni siquiera el grueso de los asistentes se haya enterado de cuál podría ser su alcance, hay un pasaje del petitorio blumberista que conviene leer con atención porque podría servir de puente entre quienes marcharon y el PEN. Ese aspecto al que hacemos referencia no tiene relación directa con los robos y asesinatos que se cometen a diario en la Argentina. Sí, con el crimen en general.

Blumberg reclama, casi al pasar, que se forme "una comisión investigadora que tenga como finalidad investigar el incremento patrimonial de los jueces federales de los últimos 15 años".

¿De qué habla el padre de Axel? De los magistrados que sobrellevan más sospechas de haber mantenido una relación muy por encima de los estándares marcados por la independencia de poderes con Presidentes y ministros de turno. A cambio -se supone- de estabilidad en los cargos, y -aseguran los maledicentes- sobresueldos pagados por los servicios de inteligencia (SIDE), los jueces encargados de investigar casos de corrupción en el gobierno bien podrían haber hecho la vista gorda. O dirigirla hacia rivales de los poderosos en vigencia.

El fuero federal es el que debe juzgar, por caso, el narcotráfico que, muchas veces, aparece de manera directa o indirecta vinculado con secuestros, atracos y asesinatos, sobre todo los que revelan crueldad desacostumbrada.

La retrospectiva -15 años- alentada por Blumberg debería entusiasmar a Kirchner, ya que llega justo a poner la lupa sobre los "odiados" 90 y su referente, Carlos Menem (1989-1999). De esa época, data la emblemática "servilleta" en la cual el ex ministro de Economía Domingo Cavallo aseguró haberse enterado, de puño y letra del entonces colega de Interior Carlos Corach, de los magistrados presuntamente domesticados por el menemismo.

A menos que Kirchner o sus adláteres hubieran repetido manejos similares con los "federales", cosa que nos negamos a creer, esta medida del petitorio, por lo menos, debería contar ya mismo con impulso oficial. Aunque el resto del contenido provoque rechazo en el entorno K.

Marcelo Mendieta (http://elinformatorio.blogspot.com/)