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miércoles, 1 de octubre de 2025

Cómo preparar el recambio generacional en las empresas familiares, por Jael Itzcovitch (*)

Durante décadas, las empresas familiares fueron gestionadas bajo una lógica de continuidad vertical, en la cual la sucesión era un mandato más que una opción. 

Los tradicionalistas, los baby boomers, y las generaciones anteriores fueron educados bajo el principio de responsabilidad: "esto es lo que te toca, hacelo bien". 

Muchas veces sin espacio para elegir, sin preguntar si eso era lo que realmente deseaban. El esfuerzo, la lealtad y el sacrificio estaban por encima de los deseos personales. 

En ese marco, la felicidad personal no era una variable a considerar. Importaba sostener el apellido, la reputación y la estructura del negocio. Muchos siguieron ese camino, pero también muchos lo hicieron a costa del bienestar emocional, o de relaciones familiares quebradas. 

Los líderes que pertenecen a esa generación X viven un dilema complejo. Muchos de ellos heredaron una empresa familiar sin haberla elegido realmente, y saben lo que significa sentir esa presión. Por eso, cuando les toca educar a sus hijos, quieren hacer algo distinto. No quieren repetir la historia. No quieren imponer. Quieren que sus hijos sean felices, auténticos, libres. 

Y en ese deseo profundo, aparece un nuevo conflicto: en nombre de esa libertad, muchas veces no comparten con sus hijos el mundo de la empresa. No los exponen a las dificultades, los desafíos, ni al valor real del legado. Quieren protegerlos. Pero en ese intento de no condicionar, terminan alejándolos. Como resultado, muchos jóvenes no sienten conexión con el negocio familiar. No lo conocen, no lo valoran, no lo sienten propio. Y sin pertenencia, no hay deseo de continuar. 

El desafío actual no es forzar una continuidad, sino construir una conexión genuina. Que el acercamiento a la empresa familiar sea una opción, no una carga. Que el vínculo con el legado se base en tres pilares: libertad, vocación y habilidades personales. 

Para eso, se necesitan espacios donde los jóvenes puedan explorar esas dimensiones. Allí, los Grupos Estim se presentan como una solución estratégica. Un espacio en el cual cada joven puede conocer la historia de su familia, identificar sus talentos, y preguntarse cuál es su lugar posible. Sin presión. Sin mandato. Con acompañamiento y comunidad. 

Grupos Estim ayuda a convertir un mandato silencioso en un propósito compartido. A transformar una herencia en una posibilidad. Y a reconstruir una relación con la empresa familiar que no se base en el deber, sino en la elección consciente. 

En Latinoamérica, 85 % de las empresas son familiares, pero pocas logran una transición exitosa de una generación a otra. En la Argentina, según datos de PwC, apenas 30 % de las empresas familiares logran llegar a la segunda generación, y menos de 15 % a la tercera. Esta fragilidad en la continuidad se explica, en gran parte, por la falta de procesos sistemáticos de preparación para las nuevas generaciones. 

A nivel global, cifras similares refuerzan este diagnóstico: de acuerdo con Family Firm Institute (FFI), sólo 12 % de las empresas familiares sobreviven hasta la tercera generación. Estas estadísticas ponen en evidencia que la preparación intencional y estructurada no es sólo deseable, sino imprescindible. 

En ese contexto, la pregunta ya no es si hay que preparar a los más jóvenes, sino cómo hacerlo de forma eficaz, respetuosa y sostenida. Preparar a la siguiente generación no es transferir un mando: es generar un proceso que permita a los futuros herederos conocerse, aprender, conectar con su historia y construir su propia visión de futuro. Muchas veces, las familias caen en la trampa de querer "formar líderes" sin crear el espacio emocional, relacional y estructural para que esos líderes puedan realmente emerger. 

Los Grupos Estim marcan una diferencia. Diseñados específicamente para jóvenes vinculados con empresas familiares, los grupos ofrecen un espacio confidencial, guiado y entre pares, donde cada participante puede explorar su propio rol, fortalezas y deseos. 

Lejos de imponer un camino, Estim propone una metodología que favorece el descubrimiento personal, la construcción de comunidad y el desarrollo de herramientas concretas. Porque preparar no es imponer. Es acompañar con estructura, con comunidad y con autenticidad. Y eso requiere conciencia. Conciencia de que el cambio generacional no es sólo una transición de nombres en el organigrama. Es una transformación profunda de expectativas, formas de liderar, lenguajes emocionales y motivaciones personales. 

Las nuevas generaciones ya no se sienten motivadas solo por la estabilidad económica o el deber familiar. Buscan sentido. Propósito. Autenticidad. Los padres y madres que hoy lideran las empresas familiares están cada vez más abiertos a esta realidad. Entienden que la felicidad de sus hijos no puede nacer de la imposición de un destino que no eligieron. Y, sin embargo, viven una encrucijada dolorosa: muchas veces necesitan que sus hijos se involucren, porque el futuro del negocio depende de ello. Pero también saben que obligarlos puede romper vínculos, dañar la confianza o provocar desmotivación. 

¿Cómo balancear ese dilema? La respuesta no es lineal. Pero sí empieza con una condición fundamental: generar conversaciones honestas, profundas y continuas. Abrir el juego a la exploración. Crear espacios donde los jóvenes puedan ir reconociendo su lugar sin presión. Donde tengan la información necesaria para tomar decisiones responsables y sostenibles. Donde puedan decir "sí" o "no" con libertad y fundamentos. 

Grupos Estim es uno de esos espacios. Un lugar donde los jóvenes no son formateados, sino escuchados. Donde se preparan, no para cumplir un mandato, sino para entenderse a sí mismos y construir un camino propio dentro o fuera de la empresa. Y al hacerlo, colaboran también a sanar y fortalecer la relación con sus padres, a reducir la tensión familiar y a sembrar continuidad real. Porque preparar a la siguiente generación es también un acto de amor: darles herramientas para que decidan bien, incluso si la decisión consiste en no seguir el camino que esperábamos.

(*) La columnista -foto- es directora y mentora de Estim Groups.

lunes, 25 de agosto de 2025

Estim Groups: cómo fortalecer las empresas familiares desde adentro, por Jael Itzcovitch (*)

Introducción: una transformación necesaria y muchas veces invisible 

En el corazón de cada empresa familiar, late algo más que números y decisiones estratégicas: laten generaciones, vínculos, expectativas, silencios y herencias emocionales. 

Y aunque mucho se ha dicho sobre los desafíos de la sucesión, muy poco se ha hecho para acompañar a fondo los procesos de quienes verdaderamente sostendrán el legado: las nuevas generaciones.

Estim Groups nació en ese punto ciego, para convertirse en una herramienta poderosa no sólo para los jóvenes que participan de sus encuentros, sino para toda la estructura familiar que los contiene. 

Su valor no está sólo en lo que enseña, sino en lo que transforma: el modo en que los jóvenes piensan su lugar, dialogan con sus padres, interpretan la historia familiar y diseñan su propio futuro. 

Contexto: el desafío de continuidad en las empresas familiares 

Según PwC (2023), apenas 34 % de las empresas familiares en América Latina cuenta con un plan formal de sucesión. En la Argentina, se estima que 70 % de las empresas familiares no logra pasar a la tercera generación. Los motivos son diversos, pero hay uno que se repite: falta de preparación emocional y estratégica en las nuevas generaciones, y una comunicación familiar que no acompaña los tiempos de cada uno. 

En un escenario, donde la longevidad de las empresas familiares depende más de la calidad de sus vínculos que de su facturación, acompañar a los jóvenes de manera genuina y sostenida ya no es un lujo. Es una necesidad estratégica. 

¿Qué hacen los Grupos Estim? ¿Y por qué su efecto es tan profundo? 

Estim Groups propone una experiencia transformadora y estructurada para jóvenes de familias empresarias, de entre 20 y 35 años. La metodología se apoya en grupos de pares y el acompañamiento de mentores altamente capacitados, con una dinámica que combina conversación profunda, herramientas prácticas y un espacio emocional seguro. 

A lo largo de meses de participación, los mentores -profesionales con amplia trayectoria en empresa, familia y acompañamiento generacional- observan un patrón que se repite: los jóvenes llegan con dudas difusas, con cierta presión familiar, con ideas mezcladas sobre el deber, el deseo, la pertenencia y el legado. Algunos llegan queriendo alejarse, otros sin saber cómo acercarse. Pero todos llegan buscando claridad. 

Y esa claridad empieza a emerger. Lo que cambia: del individuo a la familia 

Lo que comienza como un proceso individual tiene efectos sistémicos. A medida que los jóvenes participan de los encuentros Estim, empiezan a desarrollar: mayor claridad sobre su rol posible en relación con la empresa familiar. Mejores herramientas de comunicación para conversar con sus padres y referentes. Una comprensión más profunda del propósito del negocio familiar. Una validación emocional sobre sus propias dudas, deseos o límites. Más recursos para gestionar expectativas sin reactividad. 

Esto no sólo transforma su forma de pensar. Cambia la conversación en las familias. Cambia el tono. Cambia el clima. Mejora los encuentros, reduce tensiones, abre la posibilidad a nuevos acuerdos. Desde Estim, lo ven con frecuencia: familias que logran hablar con más honestidad sobre el futuro. Padres que pueden escuchar sin imponer. Hijos que se sienten legitimados para preguntar, proponer o incluso decir que no, con respeto. 

Todo eso, aunque parezca intangible, es lo que verdaderamente sostiene una empresa familiar en el tiempo. 

Algunos casos comunes que vemos los jóvenes atraviesan en grupos Estim: 

Un joven que llega convencido de que tiene que hacerse cargo de la empresa, y descubre que puede elegir otro camino sin romper con la familia ni con el legado. 

Una joven que nunca se sintió escuchada en las ideas que llevaba, y logra encontrar su voz en el grupo, para luego llevar esa seguridad a la mesa familiar. Hermanos que estaban en conflicto y, al compartir en espacios similares, empiezan a verse desde otro lugar, y vuelven a dialogar. Jóvenes que saben que quieren ser parte del negocio familiar pero que no saben dónde ni cómo agregar valor real para no sólo ser el hijo del dueño.

Beneficio estratégico para las familias empresarias 

Estim Groups no es un programa formativo más. Es un espacio de transformación profunda, silenciosa y concreta. ¿Por qué? Porque ayuda a reducir el riesgo de decisiones tomadas desde la culpa, el mandato o la urgencia. Porque fortalece la sostenibilidad del legado, al fomentar decisiones libres y responsables. Porque mejora la calidad del diálogo intergeneracional. Porque devuelve la conversación al centro: ese lugar donde las empresas familiares se fundaron y donde hoy necesitan volver a habitar.

Un legado no se impone. Se construye juntos. 

Estim Groups parte de una premisa central: nadie está obligado a continuar el legado familiar, pero todos merecen tener las herramientas para decidir cómo quieren relacionarse con él. La misión de Estim econsiste en fortalecer la relación de los jóvenes con el legado familiar, a través de grupos de pares, con la asistencia activa y el compromiso de mentores preparados y humanos.

En ese recorrido, cada participante encuentra claridad sobre su camino, herramientas personales y profesionales para gestionarlo, y una comunidad que lo acompaña sin juzgar. Y ese último punto es clave: la comunidad. Porque cuando los jóvenes conversan entre pares -otros que están viviendo procesos similares, aunque con historias diferentes-, el aprendizaje cobra otra dimensión. No sólo se adquiere conocimiento, se integra desde la experiencia emocional y colectiva. 

El valor de aprender entre pares 

Según el libro The Power of Peers. de Leon Shapiro y Leo Bottary, los entornos de aprendizaje entre pares generan mayor claridad, más compromiso y decisiones más alineadas con los valores personales. Además, investigaciones en contextos educativos (como el estudio de Freeman et al. en PNAS) muestran que este tipo de aprendizaje mejora el rendimiento y reduce el abandono. 

En Estim, esto se traduce en jóvenes que aprenden a hablar, a escuchar, a comprender que sus dilemas no son únicos, y que no hay una única manera de transitar su rol familiar. La confianza crece, el aislamiento disminuye y. con eso, crece también la posibilidad de integrar sus valores con los de su familia y su empresa. 

Grupos como los que propone Estim están comenzando a cambiar silenciosamente el paradigma de la continuidad familiar. No se trata sólo de preparar herederos ni de imponer estructuras. Se trata de crear espacios donde cada integrante pueda descubrir cuál es su lugar, cómo construirlo y desde dónde vincularse con el legado familiar. 

Y eso, al final del día, no sólo beneficia a los jóvenes. Es una oportunidad para toda la familia de crecer como tal, con más conciencia, más diálogo y más humanidad. 

(*) La columnista -foto- es directora y mentora de Estim Groups.