miércoles, 5 de agosto de 2015

Salud materna: qué sucede con los pechos durante el embarazo, por el doctor Sergio J. Paikovsky (*)

A lo largo de los 9 meses, las mamás observarán cambios en la apariencia de sus pechos.

¿Qué es lo que va cambiando? ¿Cuándo se debe consultar al médico? El aumento de tamaño y cambios en los pechos resulta absolutamente normal durante el embarazo, pues tiene como objetivo la preparación para la lactancia.

Estos cambios están mediados por un aumento de hormonas femeninas (estrógeno y progesterona), durante la gestación.

Los primeros meses se acumula grasa en los senos y las glándulas mamarias aumentan de tamaño. A medida que crecen los pechos y se estira la piel, es posible que se sienta tensión mamaria, picazón o aparezcan estrías.

Durante el embarazo, hay un aumento en el suministro de sangre a las mamas, y esto puede causar venas azuladas debajo de la piel.

Los pezones se tornan más oscuros y la aréolas también, además crecen, y las pequeñas glándulas de las aréolas aumentan y se vuelven irregulares.

En el segundo trimestre, las glándulas de las areolas aumentan y se vuelven irregulares, debido a un mayor suministro de sangre, segregando una secreción oleaginosa, que evita que se resequen y agrieten. Para esto, se recomienda el uso de almohadillas desechables o lavables. También conviene dejar secar los pezones al aire un par de veces al día, y después de bañarse.

A partir de la semana 12 o 14 de embarazo, es posible que la mujer experimente secreciones mamarias. Este líquido (más espeso y amarillo al principio del embarazo) es el calostro, la sustancia que alimentará al bebé los primeros días después del parto y que precede a la subida de la leche.

El calostro se tornará más ligero y casi transparente en el momento del alumbramiento.

En el embarazo, las mamas están congestionadas y esto provoca temperatura y tensión. Pueden estar hipersensibles, incluso puede doler al tacto, para algunas mujeres es difícil llevar corpiño. Los cambios en los senos se notan desde los primeros días de embarazo. El organismo se empieza a preparar poco a poco para alimentar al bebé.

Para aliviar las molestias, se recomienda el uso de corpiño acorde al tamaño de los pechos, en lo posible de algodón facilitando la respiración. No utilizar sostén con alambre, ya que restringe el flujo de sangre que se dirige a dicha área.

Si duelen, por la noche, usar sostén cómodo de tamaño:
-Tomar baños calientes para aliviar la inflamación.
-Si sintiera calor o dolor punzante, aplicar un paño fresco
-El masaje manual con alguna crema hidratante también resulta recomendable.

A partir del octavo mes, se deben masajear los pezones preparándolos para la lactancia materna.
Hablar con el doctor para que revise y diga si los pezones son chatos o invertidos. Para poder darle el pecho el bebé de manera efectiva, deberá ser capaz de tomar el pezón y tirarlo hacia el techo de la boca.

Los pezones chatos o invertidos pueden hacer que el bebé no se agarre correctamente, y que sea dificultosa la tarea de amamantar. Si los pezones son chatos o invertidos, existe la opción de emplear unas pezoneras durante la etapa final del embarazo para estimular los pezones, y que se hagan más prominentes.

Las pezoneras son tazas de plástico que ejercen una leve presión en la areola para ayudar a romper las adhesiones, que impiden que los pezones tomen la forma necesaria para amamantar.

Se deben usar durante el mayor tiempo posible durante el tercer trimestre de embarazo, pero se pueden quitar antes de ir a dormir.

-El masaje debe ser suave utilizando un aceite o crema adecuada.
-Los pezones de silicona son una buena opción para las madres que lo necesitan durante la lactancia.
-Exponer los pechos al aire libre o pasar tiempo sin corpiño. 
-No frotar los pezones, dejarlos que se acostumbren a la fricción y a la estimulación.
-Masajear los pechos a diario para aumentar la familiaridad con ellos.
-Sostener con suavidad los pechos desde abajo y masajearlos desde la pared del pecho hacia los pezones.
-Sacarse leche en forma manual es una buena práctica para el amamantamiento también.

¿Cuándo consultar al médico? Algunos de los problemas más comunes que podrías tener en las primeras seis semanas incluyen:
- Senos demasiado llenos e hinchados.
- Pezones doloridos.
- Mastitis: una infección en los pechos.

Estos síntomas que se presentan pueden ser solucionados en cuanto la mamá acuda a buscar ayuda de una forma más rápida para así aliviar dichos síntomas, seguido de un tratamiento especializado por el médico.

(*) El columnista -foto principal- es médico (MN 90447 y MP 446394) especialista en Tocoginecología - Alto Riesgo Perinatal de Fundación Hospitalaria, Cramer 4601 (CABA), teléfono: (011) 4704-2300.

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