El año 2026 se perfila como un período de crecimiento económico moderado, con
inflación contenida, dado el
anclaje del precio del petróleo y un
escenario difuso para las oportunidades de inversión.
Sin embargo, un proceso de inversión consistente -que mantenga una visión de largo plazo- será clave para navegar un entorno económico global marcado por la evolución hacia un nuevo escenario geopolítico, y el desarrollo de las mega tendencias tecnológicas.
La mayoría de los analistas de inversiones coincide en que la economía mundial mantendrá su capacidad de adaptación, en particular la norteamericana, con un ciclo aún expansivo en 2026 debido al incremento de inversiones extranjeras en ese país, producto de la imposición de tarifas a las importaciones.
A su vez, es importante subrayar que
sólo en nueve períodos, desde la
Gran Depresión de 1929, el mercado de acciones americano
subió al menos cuatro años seguidos, lo que quizás prediga que este año, a pesar de que el consenso del mercado muestre
12 % de crecimiento en el S&P, la
valuación de las acciones americanas no sea tan satisfactoria.
En cuanto a la
inflación, si bien será
difícil llegar al objetivo de 2 % anual de la Reserva Federal de los EE. UU., se estima que esta permanecerá alrededor de
2,6 % – 2,9 %, dado un esperado
mercado laboral débil, debido no sólo al
magro aumento de las compensaciones, sino también a una
mayor oferta de herramientas tecnológicas que disminuirán la demanda de mano de obra.
En cuanto a
Europa, es posible que la
inflación ronde
2,0 % anual, que es el objetivo del
BCE, debido al débil crecimiento esperado en la región.
En cuanto a
Asia, el crecimiento esperado es de alrededor de
4 %, siendo
India el país con la
economía más dinámica de la región, con un
aumento del PBI esperado para 2026 de 6,5 %, mientras que el esperado para
China ascendería a
4,5 % – 4,8 %.
El crecimiento esperado para los mercados emergentes, que es de 3,7 % – 4 %, dependerá mucho de los avatares políticos en desarrollo y, en particular, en nuestra región, Brasil, con un crecimiento esperado de 2 % para 2026, representa uno de los interrogantes más notables para Latinoamérica debido a las próximas elecciones presidenciales.
Por último, la inflación prevista en la Argentina es de 24 %, mientras que el crecimiento esperado se ubica por debajo del de 2025, alrededor de 2,8 %.
Con este pantallazo del mundo esperado para 2026, es muy fácil errar la asignación de activos en el corto plazo, pero aquí van algunos consejos para aquellos que están en el camino correcto de construir un portafolio de inversión de largo plazo para enfrentar el abismo del retiro.
A continuación, se enumeran los siguientes tips:
1. Diversificar siempre entre renta variable, renta fija y activos alternativos.
2. Evitar concentraciones excesivas en un solo sector o país.
3. Mantener liquidez para aprovechar oportunidades o cubrir emergencias.
4. Invertir con horizonte de largo plazo, sin dejarse llevar por la volatilidad.
5. Utilizar fondos indexados y ETF para reducir costos y ganar diversificación.
6. Apostar por la educación financiera antes de adquirir cualquier producto.
7. Vigilar comisiones y costos de intermediación.
8. Incluir activos reales como oro o plata, para protegerse contra la inflación.
9. Mantener disciplina emocional y evitar decisiones impulsivas.
10. Evitar la tentación de invertir en ciertos activos que prometen ganancias rápidas.
Y, sobre todo, solicitar la ayuda de un asesor financiero a fin de revisar la cartera de forma periódica y ajustarla, según cambios macroeconómicos.
(*) El columnista -foto- es economista y doctor en Ciencia Política, experto en finanzas e inversiones, y cuenta con más de 40 años de trayectoria en la administración fiduciaria y la gestión de activos para planes de retiro. Además, se lo conoce por ser socio fundador en Pygmalion Financial Wellness. Mediante el diseño de Programas de Bienestar Financiero para empleados, Carlos Curi se ubica como aliado estratégico clave para las empresas latinoamericanas.