El panorama corporativo en la región se encuentra ante un dilema.
La
Inteligencia Artificial (IA) generativa es una
realidad operativa que rediseña procesos y líneas de producción de las
grandes organizaciones de Latinoamérica.
Sin embargo, detrás de las métricas de eficiencia, subyace la preocupación sobre el impacto de esta tecnología en la estabilidad y el bienestar financiero de millones de familias.
En esta región estructuralmente vulnerable, donde el estrés financiero afecta a 7 de cada 10 trabajadores -según el Estudio de Bienestar Financiero 2025 de Mercer-, la IA plantea el dilema de si ésta será una herramienta que potencie los ingresos de los trabajadores, o será el motor de una nueva ola de desigualdad de riqueza.
En el corto plazo, el temor al reemplazo domina el estrés de los empleados. El pánico se centra en la ecuación de sustituir mano de obra humana por algoritmos, capaces de procesar información a una fracción del costo.
Asimismo, un estudio reciente del Banco de la Reserva Federal de Dallas (2026) proyecta algún alivio sobre la capacidad de la IA para reemplazar colaboradores. De acuerdo con el mismo paper, la herramienta posee una alta capacidad para automatizar el "conocimiento codificable" (aquel que se aprende en manuales).
Como consecuencia de ello, el documento muestra que, en el corto plazo, el eslabón más vulnerable han sido los trabajadores jóvenes y recién graduados, porque al carecer de experiencia práctica, las tareas iniciales que solían realizar son las más susceptibles de ser absorbidas por la IA, lo que puede deprimir los salarios iniciales.
No obstante, el documento revela que las empresas que se apresuraron en la incorporación de IA comenzaron a experimentar brechas de calidad, sesgos y costosos errores de gobernanza en los procesos automatizados.
En conclusión el intento de ahorro rápido terminó costando más de lo previsto, lo que ha obligado a recontratar talento humano para supervisar a la máquina.
Adicionalmente, investigadores del MIT Sloan (2025) introdujeron el concepto de EPOCH (Empatía, Presencia, Opinión, Creatividad y Liderazgo/Esperanza).
Estas son las capacidades que representan áreas en las que la IA no puede duplicar con éxito (hasta el momento).
Por lo que cuando las empresas diseñan procesos bajo este principio: "la tecnología no desplaza al humano; actúa como un 'copiloto' que expande sus capacidades", miramos al futuro con un sesgo optimista, ya que la viabilidad económica dependerá de que el modelo evolucione de la "sustitución" hacia la "complementariedad".
En otras palabras, el impacto a largo plazo de esta complementariedad en el bienestar financiero puede ser virtuoso, ya que parece no estar predeterminado por la tecnología, sino por las políticas que guíen su adopción.
A pesar de esto, según el FMI, si la complementariedad se reserva solo para los trabajadores de ingresos elevados, la brecha de desigualdad podría ampliarse. Acordémonos que Kristalina Georgieva mencionó que la IA podría impactar sobre 40 % de los empleos a nivel global.
De modo ideal, el verdadero retorno de la inversión de la IA no se encuentra en la reducción de planillas, sino en la amplificación del talento existente.
Aquellas empresas que inviertan en el reskilling de su personal no solo asegurarán la sostenibilidad del negocio, sino que contribuirán a construir una fuerza laboral saludable, desde el punto de vista financiero.
Recordemos que los empleados son consumidores del presente y del futuro, con una longevidad creciente. Si la IA profundiza el reemplazo laboral y la desigualdad, la rentabilidad futura de las compañías podría dejar de ser sustentable por la insuficiencia de demanda.
(*) El columnista -foto- es economista y doctor en Ciencia Política, experto en finanzas e inversiones, y cuenta con más de 40 años de trayectoria en la administración fiduciaria y la gestión de activos para planes de retiro. Además, se lo conoce por ser socio fundador en Pygmalion Financial Wellness. Mediante el diseño de Programas de Bienestar Financiero para empleados, Carlos Curi se ubica como aliado estratégico clave para las empresas latinoamericanas.