MetroGas detectó el fraude de una empresa metalúrgica que evadió el pago de más de $750 millones -equivalente al consumo de 1.500 clientes residenciales en 12 meses-, durante tres años.
La maniobra se detectó gracias al estreno de una cámara boroscópica -similar a la tecnología que se usa en las endoscopías médicas-, que permitió recorrer con una cámara de última tecnología los caños de la
red de distribución de gas natural, y descubrir así una conexión clandestina que
abastecía a una metalúrgica en el municipio bonaerense de Lanús.
Los equipos técnicos de MetroGas constataron el fraude durante un
operativo de seguridad, tras haber determinado que no existían consumos medidos en ese
cliente industrial, a pesar de que tenía encendido los hornos de fundición de aluminio.
El hallazgo de la conexión clandestina se produjo mediante la utilización de una cámara
boroscópica, un dispositivo de lógica similar al que se utiliza en estudios médicos como
las endoscopías, que lleva montado un pequeño visor en la punta de un tubo, y que sirve
para inspeccionar lugares difíciles de acceder sin desacoplar cañerías.
"La incorporación de novedosas tecnologías forma parte de una estrategia que se viene
implementando en la compañía en los últimos años, orientada a optimizar nuestros
procesos de fiscalización y mejorar la capacidad de respuesta operativa. Estas
herramientas nos permiten brindar un servicio más seguro, confiable y eficiente para
todos los usuarios", sostuvo el CEO de MetroGas, Sebastián Mazzucchelli.
Según estimaciones de la distribuidora, el volumen de gas que fue utilizado por la
metalúrgica en los últimos tres años -y que no fue registrado- superó 1,4 millones de
metros cúbicos, con un valor cercano a $749 millones.
Para dimensionar el
impacto de la estafa, ese gas habría alcanzado para abastecer durante más de un año a
más de 1.500 clientes residenciales del área metropolitana.
En el operativo, participaron técnicos de la Dirección Comercial y de la Dirección de
Operaciones de MetroGas, quienes denunciaron la anomalía que ahora es analizada por
abogados de Legales de la compañía junto com autoridades de la metalúrgica.
La investigación se inició en 2023, a partir de la detección de comportamientos anómalos
en el predio. Entre otros indicios, se observó la ausencia de consumo registrado pese a la
existencia de equipamiento a gas dentro de la empresa, y la falta de movimientos
asociados con el abastecimiento alternativo con gas licuado.
Durante meses, el caso fue
seguido por los equipos técnicos hasta que el operativo permitió confirmar la sospecha.
El punto de quiebre fue la incorporación de la cámara boroscópica para recibir imágenes
en tiempo real.
"El uso de esta tecnología nos permitió por primera vez ver el interior de la red, identificar la derivación clandestina y confirmar el fraude en el mismo operativo", resumió Matías Boccarini, jefe de Fiscalización y Control de MetroGas.
"Esto cambia
completamente la forma de trabajar: pasamos de cavar para confirmar sospechas de
robo de gas a intervenir con precisión, gracias a la evidencia que obtenemos desde el
primer momento", completó.
La investigación determinó que la conexión clandestina había sido realizada en el ingreso
de camiones, debajo de casi dos metros de concreto, con la intención de que no fuera descubierta.
Además del impacto económico, una intervención no autorizada sobre la red de gas
puede generar graves consecuencias de seguridad, y derivar en fugas, incendios o
explosiones.
"Una conexión de este tipo no es solo una irregularidad: es una situación potencialmente peligrosa para quienes trabajan en el lugar y para el entorno", alertó Tomás Figuerero, gerente de Administración Comercial de MetroGas.
Desde el área comercial de la distribuidora también destacaron el impacto de estas
prácticas sobre el sistema.
"El fraude afecta la equidad del servicio, ya que mientras esta
metalúrgica consume sin pagar, otros clientes (grandes y residenciales), cumplen con sus
obligaciones", concluyó Figuerero.

















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