Según estimaciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), durante
2024, se diagnosticaron 2,4 millones de casos en mujeres a escala mundial, y se registraron 694.000 defunciones.
En la Argentina, el panorama refleja la misma urgencia, y resulta oportuno recordarlo durante Octubre Rosa 2026, el mes de la lucha contra el cáncer de mama.
Con una incidencia proyectada de 66,2 casos por cada 100.000 mujeres, y sabiendo que cerca de 80 % de los diagnósticos ocurre en personas sin factores de riesgo hereditarios o modificables más allá de la edad y el género, la detección en etapas tempranas es un pilar determinante para revertir estas cifras.
La mamografía como base y la ecografía como complemento
La mamografía es el estudio de base en los programas de screening. Sin embargo, en mamas densas la superposición de tejidos puede dificultar la visualización de pequeñas lesiones, o generar falsas alarmas. En esos casos, la ecografía mamaria se consolida como un estudio complementario clave para caracterizar nódulos y profundizar la evaluación.
Ecografía de última generación: más información en cada estudio mamario
CSH comercializa en la Argentina ecógrafos Vinno Ultrasound, una marca que desarrolla
equipos de alta gama para diagnóstico por imágenes. Lo que distingue a esta tecnología es su
capacidad de procesamiento: la
plataforma MUSE trabaja con múltiples ondas planas y alcanza velocidades de hasta 20.000 fotogramas por segundo, unas
300 veces más rápido que un ecógrafo convencional. En la práctica, eso se traduce en
imágenes más nítidas, con menos ruido, y en estudios más fluidos para el profesional.
Esa base tecnológica es la que permite incorporar herramientas que antes no estaban al alcance de la ecografía de rutina. En el estudio mamario, algunas de las más relevantes son las siguientes:
- Detección asistida por inteligencia artificial. VAid Breast analiza la imagen en tiempo real, o sobre estudios y cineloops ya almacenados, y detecta de forma automática posibles lesiones. Además las mide y las categoriza según la escala BI-RADS, el sistema estándar que los especialistas usan para clasificar los hallazgos. De este modo, el profesional cuenta con una primera lectura sistematizada, sobre la que aplica el criterio clínico.
- Elastografía Shearwave (VShear). Algunas lesiones se diferencian del tejido sano por su rigidez. Esta tecnología mide la elasticidad de los tejidos mediante ondas de corte y la muestra en un mapa de colores, lo que aporta un dato objetivo y complementario a la imagen convencional.
- Imagen con contraste (CBI y MCP). Permite visualizar en tiempo real cómo se irriga una lesión y detectar incluso los flujos más débiles. La perfusión es una información valiosa a la hora de caracterizar un hallazgo.
Ninguna de estas herramientas reemplaza la mirada del especialista: su función consiste en ofrecer más información, más rápido y con mayor consistencia.
Inteligencia artificial: una segunda capa de asistencia
Uno de los avances más comentados en el ámbito de la salud es la integración de la inteligencia artificial en los flujos de trabajo de diagnóstico por imágenes. Lejos de reemplazar al profesional, la IA se afianza como un asistente de alta velocidad.
"La Inteligencia Artificial puede funcionar como una segunda capa de asistencia para el especialista", apuntó Mastrícola. "Los algoritmos pueden analizar las imágenes, señalar regiones potencialmente sospechosas, estimar niveles de riesgo o ayudar a priorizar determinados estudios para su revisión", agregó.
La evidencia acompaña esta mirada, ya que en estudios clínicos recientes, sistemas de IA aplicados al screening mamográfico lograron mantener o mejorar determinados indicadores de detección y, al mismo tiempo, reducir la carga de lectura de los profesionales.
En ecografía mamaria, herramientas como VAid Breast apuntan en la misma dirección: automatizar tareas repetitivas para que el especialista concentre su criterio clínico donde más importa.
Mastrícola advirtió, no obstante, sobre la necesidad de actuar con prudencia: "Es importante no confundir una mejora tecnológica con una garantía de detección precoz. El impacto depende también de la población estudiada, la calidad del equipo, la experiencia del profesional y la integración del estudio dentro de un circuito diagnóstico adecuado".
Llevar el diagnóstico al territorio
El verdadero alcance de la tecnología médica se mide por su capacidad de llegar a quienes más la necesitan. Para comunidades alejadas o zonas con infraestructura sanitaria acotada, contar con equipamiento de alta complejidad solía ser un privilegio inalcanzable. Hoy, el diseño de ecógrafos portátiles y la movilidad del equipamiento abren oportunidades de prevención en el territorio.
"La descentralización del diagnóstico requiere pensar en soluciones diferentes, según el estudio que se quiera realizar. Los equipos portátiles de ecografía pueden facilitar el acceso a determinadas evaluaciones en centros con menor infraestructura, especialmente cuando se combinan con conectividad y mecanismos de telemedicina o derivación", aseguró el especialista.
Y aclaró: "Para programas de screening de cáncer de mama, no debe presentarse la ecografía portátil como sustituto de la mamografía cuando esta está indicada. La verdadera oportunidad está en diseñar circuitos integrados: acercar tecnología, contar con profesionales capacitados, garantizar la calidad de los estudios y asegurar que una paciente con un resultado sospechoso pueda continuar rápidamente su recorrido diagnóstico".
El factor humano: capacitación e integración asistencial
Adquirir tecnología de última generación es solo la mitad de la ecuación. Si los equipos no están acompañados por profesionales capacitados ni correctamente integrados en la dinámica diaria de los servicios de salud, su potencial se diluye.
Desde CSH, el acompañamiento continuo a las instituciones es parte esencial de la propuesta.
"La incorporación de tecnología médica requiere mucho más que contar con equipamiento avanzado: es fundamental que los profesionales sepan aprovechar sus funcionalidades y aplicarlas adecuadamente en la práctica clínica", comentó Mastrícola.
Hacia dónde va el diagnóstico mamario
Al proyectar el abordaje del cáncer de mama hacia los próximos diez años, el futuro no se vislumbra en un dispositivo aislado, sino en la convergencia de múltiples fuentes de información. "Probablemente, la próxima gran transformación no provenga de un único equipo, sino de la integración de múltiples fuentes de información", reflexionó el especialista.
"La combinación de imágenes, Inteligencia Artificial, antecedentes clínicos, factores de riesgo y, progresivamente, información molecular puede permitir estrategias de detección y seguimiento cada vez más personalizadas", concluyó.
"La disrupción tendrá valor cuando pueda traducirse en diagnósticos oportunos y acceso más equitativo a una atención de calidad", sentenció Gonzalo Mastrícola.