Ustedes saben todo lo que está pasando últimamente con los colectivos: accidentes fatales, semáforos cruzados en rojo –según un informe de “Luchemos por la Vida”, los colectivos incurren en esta falta más de 12 millones de veces en un mes-.De hecho ayer (martes 2), la porteña línea 102 –que une Barracas con Palermo- está de paro por despido de conductores, lo cual deja sin servicio a los usuarios ante la queja de que el tiempo marcado por las compañías para realizar el recorrido es mínimo y no respeta las dificultades de tránsito, y el período de descanso de los choferes.
¿Quién controla todo esto? Existen los que se llaman
“controladores de faltas” que, en su mayoría, se ocupan de temas de tránsito, aunque también de habilitaciones, bromatología, seguridad e higiene, entre otros rubros.
En diciembre del año pasado, la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires aprobó, por orden del Ejecutivo, el nombramiento de 39 controladores de faltas. Se dice que varios de esos nombramientos –por no sugerir todos- representaron un reparto político de cargos. Es más,
algunos de estos controladores eran asesores de legisladores. Cabe mencionar –y en la sesión donde se votó por este tema se manifestó en contra- que
una de las pocas que se está encargando del asunto es la diputada porteña Liliana Parada, de la Coalición Cívica - ARI, quien está por disparar un pedido de informes al ministro de Gobierno, Diego Gorgal, para que aclare quiénes son los encargados de controlar a los colectivos, quiénes realizan y ejecutan las famosas foto-multas, nombre y número de matrícula de cada uno de ellos, etcétera.
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Porque aquí hay una agravante: y es que
estos inspectores debían de concursar para el cargo a través de una prueba escrita prevista para el 9 de agosto del corriente y, vía un decreto que figura en el Boletín Oficial de la página del Gobierno de la Ciudad,
se suspendió el mencionado examen.
¿Sugestivo, no? Mientras tanto, se sabe, que
muchos de los controladores están en función y cobran un sueldo que pagamos entre todos los vecinos.
Un tema bastante oscuro, que requiere esclarecimiento inmediato, ya que lo que está en riesgo es la seguridad vial, tan jaqueada en el día a día y que tantas víctimas se cobra. Pero además ¿Hasta cuándo vamos a dejar que nos sigan tomando el pelo por tal o cual acuerdo político o sindical?
Analía Fiorillo