Entre los siniestros más frecuentes, figuran los incendios provocados por fallas en artefactos eléctricos y a gas, los daños por humo y hollín y, especialmente, los casos de intoxicación por monóxido de carbono.
El más reciente Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud advirtió una suba en las intoxicaciones por monóxido de carbono en la Argentina.
Entre enero de 2025 y febrero de 2026, se registraron 2.109 casos a nivel nacional, una cifra que vuelve a poner el foco en la importancia de la prevención y el control de los sistemas de calefacción durante el invierno.
Los accidentes vinculados con el uso de estufas se incrementan de un año a otro, y la mayoría ocurre por falta de mantenimiento previo al invierno o por el contacto de materiales combustibles como ropa, cortinas o mantas con las fuentes de calor. Sobre todo, el uso de braseros, hornallas de cocina o estufas hechas en casa sin salida al exterior aumenta de manera exponencial el riesgo de incendio y el peligro de muerte por monóxido de carbono, ya que no cuentan con las medidas de seguridad homologadas.
"Durante los meses más fríos, el número de denuncias relacionadas con estos siniestros aumenta de modo considerable, en especial, entre junio y agosto. El volumen de reclamos por daños relacionados con el calor y la electricidad puede subir entre 20 % y 30 % respecto al promedio anual", afirmó Javier Basualdo, responsable comercial de Producto, Incendio y Riesgos Varios de La Segunda Seguros.
En este sentido, la prevención cuesta mucho menos que una pérdida total. Revisar y limpiar antes de poner en marcha los artefactos de calefacción es la mejor forma de proteger el hogar y a la familia. Por eso, la principal recomendación de la aseguradora es disponer de un extintor de incendio o matafuego, colocar sensores de humo -los cuáles dan minutos vitales para evacuar-, y un detector de monóxido de carbono, que puede salvar vidas.
Además de las medidas preventivas, una cobertura adecuada también resulta clave frente a este tipo de incidentes. En ese marco, los seguros de hogar cubren los daños materiales causados por la acción directa del fuego, explosiones y humo, incluyendo en muchos casos gastos de limpieza y remoción posteriores al siniestro.
Una cobertura básica responde por el incendio del edificio, instalaciones y el contenido general del ajuar familiar.
Una completa suma beneficios como Todo Riesgo en Domicilio (para electrodomésticos), gastos de alojamiento temporal -si la vivienda quedó inhabitable-, y Responsabilidad Civil frente a terceros (si el fuego se pasa a la casa del vecino), entre otros aspectos.
En ese sentido, un siniestro menor (principio de incendio en un ambiente) puede costar cientos de miles de pesos solo en pintura, instalaciones, limpieza; y si el incendio se generaliza, los costos suelen alcanzar la Suma Asegurada total, que representa millones de pesos por la reposición de bienes y reconstrucción.
"Tratamos de generar conciencia aseguradora difundiendo activamente tips de seguridad en redes sociales, enfocando a la comunidad en los riesgos a los que se encuentra expuesta, tanto en su vida privada como laboral.
Nuestro mensaje central es que, si bien los seguros de hogar no son obligatorios, la falta de interés asegurable expone al riesgo de perderlo todo ante un siniestro grave de incendio", concluyeron portavoces de La Segunda Seguros.





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