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jueves, 4 de mayo de 2023

Con personalidades de la cultura y líderes sociales y políticos, se desarrollará el Proyecto Ballena 2023

Con más de 100 actividades y la participación de 26 colectivos e instituciones, se desplegará el Proyecto Ballena 2023, bajo el lema Imaginación Política, del sábado 13 al domingo 28 de mayo, en cinco sedes. 

A 40 años de la recuperación de la democracia, la agenda será presentada el miércoles 10, a las 18.30, en La Cúpula del Centro Cultural Kirchner, Sarmiento 151, CABA.

Habrá varios escenarios para desarrollar los encuentros y charlas de esta temporada, desde el Centro Cultural Borges a la Casa del Bicentenario, además del CCK.

Se sumarán al Proyecto Ballena 2023, entre otras personalidades, Nora Cortiñas, Álvaro García Linera, León Gieco, Rita Segato, Axel Kicillof, Manuela D'Ávila, Eugenio Raúl Zaffaroni, Juan Leyrado, Nacho Levy, Marcelo Figueras, Gustavo Santaolalla, Pompeyo Audivert, Francisco Paco Olveira, Gabriela Cabezón Cámara, Cristian Alarcón, Dora Barrancos, Horacio Verbitsky, Piel de Lava, Pedro Saborido, Bernarda Llorente, Juan Grabois, Facundo Manes, Ingrid Pelicori, Rosendo Fraga, Roberto Jacoby, Cristina Banegas, Rafael Spregelburd, Mariano Llinás, Diego Iglesias, Enrique Viale, Leo Grosso, Tomás Balmaceda, Javier Blanco, el Profe Romero, Gillespi, Rinconet, Flora Alkorta, Verónica Lorca, Shitstem, Guido Ferro & Vero Gatti, Marta Dillon, House of Raksha, Corina Wilson, Daniel Tognetti, Barbarita Palacios, Javier Casalla, Dina Choquetarqui,  Eial Moldavsky, Noelia Barral Grigera, Natalia Aruguete, Daniel Santoro, Gabriel Lerman, Lola Berthet y Renata Schussheim.

Según Martín Bonavetti, "Estamos muy contentos de lanzar esta edición de Proyecto Ballena bajo el lema Imaginación política, en el marco de la celebración por los 40 años ininterrumpidos de democracia. A lo largo de estos años, nos propusimos devolverle al Centro Cultural Kirchner su carácter político y plural como marca indeleble de la gestión". 

"Para eso, asumimos el desafío de animarnos a dar discusiones y defender posturas, porque creemos en el rol fundamental de las instituciones públicas en la vida de nuestra sociedad. En esta edición, celebramos la alianza con otras instituciones como el Centro Cultural Borges, la Casa Patria Grande, el Cabildo y la Casa Nacional del Bicentenario, que expresa la fortaleza del Proyecto y lo urgente de su propuesta. También cabe destacar la extraordinaria convocatoria de artistas, intelectuales, políticos, organizaciones y activismos que resultó en la programación de más de 100 actividades de un nivel superlativo", concluyó.

Por su parte, Ana Cacopardo señaló que "Nos interesa pensar cómo ampliar nuestro horizonte democrático. Las organizaciones y movimientos sociales tienen mucho para enseñarnos en materia de imaginación política. Tenemos que mirar las prácticas y las agendas de los activismos feministas, socio- ambientales, villeros, campesinos e indígenas". 

Tristán Bauer subrayó que "organizamos este festival el año en que se conmemora un hecho inédito para los argentinos y argentinas: los cuarenta años ininterrumpidos de democracia. Fuimos capaces de dejar atrás el horror y la muerte para comenzar a andar un camino que tuvo y tiene momentos de luces y de sombras". 

"Precisamente por eso, es necesario reflexionar sobre sus cuentas pendientes, sus debilidades y, especialmente, sobre la forma más adecuada para fortalecerla y ampliar sus alcances. Hoy, más que nunca, hay que pensar en cómo protegerla de quienes buscan desafiar su papel fundamental en la construcción de una sociedad más justa para todos y todas", reflexionó el ministro de Cultura de la Nación..

"En este sentido, es necesario el desarrollo de políticas culturales inclusivas para generar una agenda de temas urgentes como la defensa de la diversidad cultural de nuestros pueblos, la del medio ambiente frente a un planeta dañado, la protección de nuestra soberanía, la reflexión sobre las nuevas tecnologías y su impacto y, sobre todo, la necesidad imperiosa de poner fin a tanta desigualdad. Este festival nos brinda una gran oportunidad para ello", comentó.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Libro: Interesante investigación sobre la militancia del periodista Rodolfo Walsh en Montoneros

A Francisco Freyre, el vecino de la localidad bonaerense de San Vicente, lo inquietan las hormigas que amenazan su jardín.

Al combativo Esteban, Profesor Neurus o Capitán Delirio, según intercambiables noms de guerre, lo rebelan los asesinos de la Tripe A, y las fuerzas militares y policiales que lo persiguen.


El hombre que asume todos esos papeles, Rodolfo Walsh, posee tanto de Freyre como de Neurus, Esteban o Delirio, tiene tanto de una persona común y corriente como de un intelectual que quiere comprometerse y combatir por sus ideas hasta la muerte.

También es un periodista y escritor extraordinarios, con sus certezas y contradicciones a cuestas, como cualquier Francisco Freyre. Como cualquier guerrillero que debe cumplir órdenes que no siempre lo convencen.


El libro de Hugo Montero e Ignacio Portela, que forma parte de la colección Cuadernos de Sudestada (Peña Lillo/Ediciones Continente), hace foco -como bien lo señala el título: Rodolfo Walsh. Los años montoneros-, en la militancia setentista del autor de la magnífica Operación Masacre.

Con una narración muy atractiva, y que se nutrió de varias fuentes -a las cuales siempre da crédito-, desfilan acontecimientos de la cotidianeidad junto a su compañera Lilia; su obsesión por el desconocimiento de la oficialidad guerrillera sobre la historia argentina ("conoce cómo Lenin y Trotsky se adueñan de San Petersburgo en 1917, pero ignora como Martín Rodríguez y Rosas se apoderan de Buenos Aires en 1821"); el encuentro con Juan Perón en la España franquista en 1969, que deriva en su relación -clave- con la CGT de los Argentinos de Raimundo Ongaro; su actuación en la primavera camporista y en el cruento enfrentamiento interno del peronismo en Ezeiza; y el corto pero acelerado carreteo del mítico diario Noticias.

Hasta llegar al final, víctima de una previsible delación -arrebatada, claro, durante una sesión de tortura-, al cumplirse el primer aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976.

La dupla Montero-Portela hace zoom en ese intelectual de izquierda que abraza al peronismo de nueva cepa, se enfrenta con la ortodoxia y la burocracia sindical, y sueña con la patria socialista bajo el manto del General.

Y que decide dar el salto del pensamiento a la acción, sin reparar en costos, o que deja atrás un futuro brillante como autor para quedar al arbitrio de sus jefes políticos y militares.


Con pasión y muchas datos, Montero y Portela tratan de explicar qué funciones cumplió el protagonista de esta historia como miembro de la inteligencia de Montoneros; cómo se relacionó con Mario Firmenich y la jerarquía; cuál era el vínculo con sus colegas y amigos (Haroldo Conti, Juan Gelman, Francisco Urondo, Horacio Verbitsky o Miguel Bonasso -vale la pena deternerse en el actual diputado de centroizquierda-); de qué manera asimiló la muerte de su hija Vicky en pleno enfrentamiento; cómo se las ingenió para dar su versión sobre la actualidad de los años de plomo desde la clandestinidad; qué papeles guardó en su refugio saqueado; y por qué no emigró como la mayoría de las figuras de la organización, una vez que el desastre represivo parecía casi consumado.

Su vida, y en consecuencia esta obra, embelesa. Pero no hay que olvidar que, a Francisco Freyre, Neurus, Esteban o Delirio -con defectos y virtudes-, a todos ellos, los sobrevivió Rodolfo Walsh, el gran periodista y escritor.

domingo, 9 de julio de 2006

Insólito: Verbitsky critica a Kirchner por su relación con la prensa

El periodista del diario porteño Página 12 y habitual interlocutor -y promotor, como el matutino en el que trabaja-, de Néstor Kirchner (en la foto con el venezolano Hugo Chávez), sorprendió hoy en su habitual columna dominical con agrias e inesperadas observaciones hacia el Presidente argentino.

Por alguna razón desconocida por nosotros, ¿se ha resquebrajado el vínculo entre el cronista y el primer mandatario? ¿O se trata sólo de un exabrupto? ¿Qué nos queda decir a los demás hombres de prensa de la Argentina?

Por lo pronto, este blog transcribe a continuación el último párrafo de la nota de Horacio Verbitsky, titulada "Crisis y ciudadanía", y que alude a "promesas incumplidas":

"...las cada vez más frecuentes erupciones de desdén presidencial hacia la prensa son antes un rasgo de provincianismo que un ataque a la libertad de expresión y ponen al gobierno frente a una contradicción que nadie puede resolver por él. Kirchner puede ironizar todo lo que quiera acerca de la concentración de la propiedad de los medios, pero nada ha hecho para restringirla, sino todo lo contrario, con la escandalosa prórroga por una década de las licencias de radio y televisión. También puede distinguir entre la libertad de prensa y la de empresa, entre los propietarios de medios y los periodistas. Pero eso será pura retórica mientras siga faltando a su palabra de impulsar la despenalización de los delitos de calumnias e injurias cometidos contra funcionarios, que no favorecería a los patrones sino a los trabajadores de prensa".

miércoles, 3 de mayo de 2006

Una reflexión en el día de la libertad de expresión: Menem y K vs. Fontevecchia (mérito de los medios criollos)

Jorge Fontevecchia tiene un extraño mérito en la Argentina: es empresario periodístico y goza de un privilegio inusual para nosotros. ¿De qué estamos hablando?, se preguntará el lector desprevenido. El dueño de editorial Perfil logró sacar de quicio con sus críticas a Carlos Menem en los 90 y ahora a Néstor Kirchner.
Pero, ¿dónde está el logro? ¿No es que la prensa debe ser implacable con el poder de turno? Bueno, no pequemos de cándidos, y menos los que vivimos en este país. Si la "objetividad periodística" es un mito, menos creíble resulta pensar que los medios de comunicación no se vean tentados de caer seducidos por fondos públicos y, en consecuencia, de ser amantes culposos -cada día se nota menos- del gobernante en funciones. Más cuando la publicidad puede llegar a escasear (sucedió con la crisis 2001-2002) y el Estado garantiza la supervivencia financiera de la empresa. No hablamos de periodismo, claro.
Polémico y no siempre elogiable en sus conductas y emprendimientos (no somos panegiristas y otro día, si cabe, hablaremos de sus falencias), Fontevecchia, quizá, descubrió también -y éste, obviamente, sería un mérito de hombre de negocios-, que puede resultar rentable ejercer la oposición periodística en un paisaje en el que abunda, y abundó -porque estamos hablando de una actitud bastante coherente desde 1989 a la fecha-, la complacencia, matizada con alguna dosis de crítica que camufla -en la mayoría de los casos- operaciones de prensa. Ojo, no estamos diciendo que Fontevecchia es el único empresario periodístico bueno. Simplemente, estamos marcando cierta continuidad en el papel de censor de Menem y K, que no muchos colegas de JF pueden exhibir desde una posición masiva.
¿Qué podríamos señalar de Clarín, que recibió Canal 13 de manos del riojano y beneficios surtidos con Eduardo Duhalde -ley de bienes culturales, por caso-, y que conviven con los poderes Ejecutivos sucesivos, vía Papel Prensa desde la dictadura? No entremos en detalles...
De Página 12, podrá rescatarse su papel severo anti-Menem, pero ¿no había operaciones de prensa en el medio que atacaban a unos y amparaban con el silencio a otras parcelas del menemismo? Queda el beneficio de la duda. Desde 2003, la connivencia del matutino con el santacruceño no deja lugar a desmentidas. Horacio Verbitsky es el caso más notable.
De La Prensa, mejor no hablar. Sólo queda la nostalgia por lo que ya no es: el diario más serio del país. De Crónica tampoco se puede decir demasiado. Una lástima que Héctor Ricardo García haya tenido que penar como lo hizo, aún cuando incumplir con el fisco no sea ejemplar ni mucho menos. Igual, salvo que uno sea especialista, los impuestos no suele ser el punto fuerte de los periodistas. Para eso, están los contadores. Los que le fallaron a HRG. O él no les dio pelota.
Además, la bajada de línea política nunca estuve muy presente en Crónica. Al menos de manera directa.
Ambito Financiero, en el que tuve el honor de trabajar, merece ser reconocido por marcarle a Kirchner sus zonas erróneas. Pero, a menudo, le cuesta. Con respecto a Menem, la amistad de Julio Ramos con el ex mandatario, aún cuando no haya garantizado indemnidad en el diario, exime de cualquier comentario. Ya advertí de la ficción "objetividad periodística", así que no puedo hablar con suficiente distancia de Ambito y su relación con el poder. Vale el reconocimiento a la valentía de Ramos en su vida personal, su esfuerzo y dedicación cotidianos en el medio que dirige, y su talento para haber llevado adelante un proyecto exitoso durante 3 décadas. No es poco.
Al Cronista no lo mensuro. Cambió de manos (lo maneja el grupo español Recoletos) de la época de Menem a la actual. En los 90, se manejó con mucha cercanía a la Casa Rosada. Demasiada, si se quiere. Obra y gracia de Eduardo Eurnekián.
Infobae no existía en tiempos de CM, pero sí radio 10, la piedra fundamental del multimedios Hadad que nació al amparo de un arrullo con tonada riojana. Hoy, el diario de DH -en realidad, el portal de internet que es lo que vale- funciona como promotor del kirchnerismo & friends, como antes la emisora líder de la Argentina defendía a Menem. Dale gas al que venga.
De los medios nacionales, nos queda La Nación. Podría decirse que es el caso que más se puede asemejar al de Fontevecchia. Pero la imagen in mente de Joaquín Morales Solá subiendo al helicóptero presidencial para pasar de ser su máximo fiscal con pluma a su taquígrafo aéreo, desmorona cualquier argumentación elogiosa en marcha.
Y a esa crónica de la Secretaría de Información Pública, del domingo 26 de febrero de 2006, queríamos llegar. En el pasaje que Morales Solá alude a Jorge Fontevecchia sin nombrarlo: "Hace una aclaración -se refiere JMS al pensamiento vivo de K-: sí tiene una cuestión personal contra un periodista, porque siente que lo calumnia. Lo nombra. No pertenece a la prensa gráfica diaria ni a los medios audiovisuales."
Allí se encuentran hermanados Kirchner y Menem, mal que les pese a ambos: Fontevecchia.
Puedo narrar un episodio que termina de cerrar el círculo. En 1993, mientras trabajaba en la revista Caras (*), me tocó vivir un episodio similar al que relata Morales Solá (la única coincidencia entre ambos, seguramente). Iba a hacerle una entrevista, por supuesto complaciente -como era y es el estilo de la publicación- al entonces primer mandatario en la quinta de Olivos, con gran despliegue fotográfico, el mismo día en que Noticias -todavía salía los domingos- publicaba en su tapa: "Gana u$s 5000, se compró una casa de u$s 1 millón", en alusión a la mansión que había adquirido Eduardo Menem.
Fontevecchia, como ahora, editaba ambas revistas. En Caras, explotaba la debilidad menemista por la figuración y la vanidad. Era una forma sutil de desenmascararlos. Hasta que los políticos -cayeron en la cuenta- dejaron de mostrar sus casas en el semanario. Por otro lado, Noticias ejercía su papel sin ambigüedades.
Esa mañana destemplada (en varios aspectos), Menem estaba visiblemente furioso, esperándonos a la editora que me acompañaba -Liliana Castaño- y al fotógrafo -Luis Romero-, en la puerta del chalet presidencial. Después de los saludos estalló: "El director de la revista en la que Ustedes trabajan es un delincuente homosexual", mientras evocaba la tapa de Noticias que los canillitas voceaban en la esquina de Villate y avenida del Libertador, a pocos metros del enardecido riojano.
Nos quedamos petrificados. Y, por supuesto, pensé que la nota -que me había gestionado el desaparecido periodista Pedro Olgo Ochoa, un asiduo de la quinta- había fracasado. Sin salir del asombro, escuché unas palabras mágicas de boca de la editora de Caras: "Señor presidente, nuestra revista es la revista de la reelección". El rostro de Menem se distendió y, finalmente, hubo nota y gran despliegue.
Fontevecchia tiene dos extraños méritos, y tienen nombre y apellido: Carlos Menem y Néstor Kirchner. Lo que la foto no pudo unir, lo hizo el editor de Perfil. Ojalá, nos dure ese Fontevecchia. Porque hoy lo suyo es meritorio. Aunque nos dé vergüenza admitirlo: esta clase de actitudes escasean en la Argentina.
Marcelo Mendieta
(*) Me descubrieron: tampoco puedo ser "objetivo" con JF.