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martes, 21 de agosto de 2007

“El dinero de la corrupción tendría que ir a un fondo para los excluidos del país” (Alberto Asseff)

“El dinero de origen espurio tendría que ir a un fondo social para los excluidos y abandonados de la Argentina”, adelantó Alberto Asseff, candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires de UNA, la coalición que lidera Roberto Lavagna, en diálogo con El Informatorio-Radio Palermo (*).

Lavagna sostuvo que si no fuera él candidato, "votaría en blanco". El ex ministro de Economía y candidato presidencial desechó una posible alianza con otro candidato; incluso con el radical disidente Ricardo López Murphy. Estos son los tramos salientes de la charla con uno de los aliados de RL, Asseff, presidente de UNIR -Unión para la Integración y el Resurgimiento-.

Marcelo Mendieta: La proliferación de candidatos opositores al gobierno, ¿no favorece a Cristina Fernández de Kirchner?
Alberto Asseff: Siempre es lógico, desde un punto de vista racional, tratar de aunar fuerzas, que si lográramos tener un solo candidato de alternativa, que convoque a toda la oposición podríamos dar una batalla con más sustento, más solidez, más fuerza. Pero me parece también que hay candidaturas que son verdaderamente simbólicas, algunas hasta testimoniales; otras son por una aspiración de figuración que muchas veces también tiene su lógica, aunque no tienen un significado profundo, que conmueva a la gente… La única candidatura que verdaderamente es una alternativa, trayendo en sus alforjas la gobernabilidad -que la gente la olfatea, la intuye y la palpa, así a lo lejos-, es la de Lavagna. Frente a la continuidad, más de lo mismo, que significa Cristina, la única alternativa con gobernabilidad incluida es la de Lavagna.


Asseff, integrante de la coalición UNA (Una Nación Avanzada) que apoya a Roberto Lavagna, propuso que los 800 mil dólares decomisados al venezolano Antonini Wilson deberían ser destinados para medicinas, programas educativos y emprendimientos productivos en beneficio de los aborígenes del Chaco.

M. M.: En caso de que ganara Lavagna la elección del 28 de octubre, ¿ésta debería ser una política gubernamental: el dinero de origen sospechoso –y por lo tanto cosa de nadie- debería ser destinado a reparar a sectores postergados de la Argentina?
A. A.: No lo he hablado con Lavagna… Todos los fondos de origen espurio, como éstos que son notoriamente propios de un chiquero, como son algunos círculos que áulicamente se manejan, en lugar de servir al país, para servirse a sí mismos, tendrían que ir a un fondo social para los zonas marginales de la Argentina y para los excluidos y abandonados del país: para los aborígenes, los criollos del norte, los bolsones de extrema pobreza, incluso cerca del Obelisco, acá, en el gran Buenos Aires… Porque si los administramos bien, y no entran en la bolsa general del Tesoro, que vaya a saber cómo terminan, y la burocracia cómo se los devora, podrían servir extraordinariamente para resolver o, por lo menos, paliar, ayudar a esta gente que está tan sufrida y abando-nada. Propongo, adicional-mente, que todas las facultades de Medicina de toda la Argentina, sean públicas o privadas, se consorcien y hagan un permanente aterrizaje en las zonas marginales, turnándose. Y los estudiantes, en vez de hacer la práctica en un hospital, la hacen allá donde se los necesita. Y la plata para financiarlo saldría del fondo que estamos hablando.

(*) El Informatorio-Radio Palermo, que se emite los martes a las 16 por FM 94.7, es auspiciado por Telecom Argentina, Interacción ART, Soluciones G, Marcelo Cuggini, Banco Ciudad y Movistar Argentina.

martes, 20 de junio de 2006

Por qué le conviene a Mauricio Macri presentarse en la ciudad (y no competir con Kirchner) en 2007

¿Por qué le conviene a Mauricio Macri, presidente de Boca Juniors y líder de la fuerza opositora Compromiso para el Cambio disputar la gobernación de la ciudad de Buenos Aires, en lugar de pelear las presidenciales de 2007? La primera razón está implícita en el título mismo del artículo.
Resulta improbable que cualquier challenger de Néstor Kirchner pueda salir airoso de esa pulseada sin contar con una extendida y sólida alianza. ¿Tiene sentido lanzarse para ser, en la previa al menos, N° 2?
Además, la presencia de Roberto Lavagna, acompañado por duhaldistas y radicales que-se-resisten-a-K, en esta lid, deja sin espacio a Macri para convertirse en tercero o cuarto en discordia. Tendría, y esto parece inexorable, que pactar con Lavagna.
El ex ministro cuenta con experiencia administrativa en el gobierno nacional y ha recibido en pocos días el aval de peronistas y UCR anti-Kirchner. Y ya se sabe que, si bien los primeros podrían bancar a M.M. (nadie olvida la simpatía que le profesa el propio Eduardo Duhalde), definitivamente Macri no es querido entre los herederos de Alem e Yrigoyen, incluso por los que podrían sentirse continuadores de la línea conservadora de Marcelo T. de Alvear.
Pero no nos vayamos de tema: supongamos que Macri llegara en condiciones de retar a Kirchner en los comicios del año que viene, ¿alguien puede garantizarle que arribará a la segunda vuelta electoral y quedará apto para pelear cabeza a cabeza la contienda? Hoy, la respuesta está clara: no.
Con el aparato del Estado detrás, números que lo favorecen, el apoyo de gobernadores e intendentes, más la buena imagen pública, Kirchner, o en su defecto Cristina Fernández de Kirchner, se muestran a simple vista imbatibles.
¿Se puede exponer, entonces, Mauricio a otra derrota en la urnas, tras su debut contra Aníbal Ibarra en 2003? Es muy grande el riesgo.
En la Capital Federal, nadie puede asegurarle una victoria. Es cierto. Pero tiene mayores chances porque es muy conocido en el distrito, demostró que está en condiciones de gobernarlo (de hecho, encabeza la principal agrupación política de la ciudad), y tiene hombres de experiencia en la res publica local: desde Santiago de Estrada, que preside la siempre convulsionada Legislatura, pasando por los lugartenientes de sus bloques parlamentarios, Gabriela Michetti, Diego Santilli y Jorge Enriquez, o el propio Néstor Grindetti en el directorio del Banco de la Ciudad.
Corre con la ventaja de que ya está instalado y de que, quien lo enfrentó en comicios anteriores, Ibarra, está fuera de competencia y todavía no se recuperó de un castigo severísimo: haber sido destituido del cargo por su responsabilidad política en la masacre del boliche Cromagnon.
El oficialismo todavía no definió postulante: Daniel Scioli, actual vicepresidente de la Nación, cuenta, en apariencia, con todas las de ganar entre los pingüinistas. Sin embargo, le ha salido a competir desde la misma franja kirchnerista el ex canciller y hoy diputado nacional, Rafael Bielsa. Aún cuando no comulgue con el pingüinismo ortodoxo, el hermano de Marcelo Bielsa, el DT antecesor de José Pekerman en la selección nacional, lleva una patente K en la frente.
Por si fuera poco, Jorge Telerman, sucesor de Ibarra al comando de la jefatura capitalina, podría sumarse a esta ronda de postulantes. Y aún cuando venga haciendo desconcertantes zigzagueos, no habría que descartar,cerca del desenlace, un potencial acuerdo con la Casa Rosada (o con Lavagna). Los números, aunque sean producto de vaticinios dudosos de encuestadores, pueden jugar en ese sentido. En este momento, no podemos avanzar con las elucubraciones.
En la vereda opuesta, si bien el aspirante del ARI, Enrique Olivera, puede restarle votos a Macri por su perfil, a priori resulta más previsible imaginar una entente macrista con el ex jefe de gobierno radical que con Elisa Carrió -jefa nacional de Olivera-, en el caso de que M.M. tuviera que optar entre lanzarse a una aventura porteña o a una nacional, y debiera analizar el escenario de un eventual ballotage.
Pero hay otro motivo, tan importante como el del comienzo (el argumento de que pulsear con K en el 2007 puede provocar un desgaste mortal a Macri & friends): Compromiso para el Cambio carece de un reemplazante de peso para que cubra el puesto de su líder en la elección porteña. Horacio Rodríguez Larreta, interesado promotor de la mudanza de Macri a la Nación, no sólo es un gran desconocido para sus vecinos -lo cual no sería demasiado grave (no hay nada que una buena campaña de prensa no pueda subsanar, dirán los consultores restregándose las manos y sacando cuentas)-, sino que también está desprovisto del carisma y de la simpatía imprescindibles para revertir los malos augurios.
El Mundial de Alemania, quizá, le sirva a Macri para revisar su precipitado anuncio de que se lanzará como candidato a presidente. Al regreso, Ricardo López Murphy, su socio de Recrear, podría darle un consejo autorizado, ya que intentó llegar a la Casa Rosada en 2003. Y aún no se pudo curar de aquel porrazo.

Marcelo Mendieta http://elinformatorio.blogspot.com/

jueves, 1 de junio de 2006

Alfonsín se aferra a Lavagna, mientras la UCR se licua (de lo que se salvaron Carrió, López Murphy y Olivera)

Raúl Alfonsín volvió a calzarse el guardapolvo, con la intención de retomar su arte de alquimista. Es cierto: fracasó con el Tercer Movimiento Histórico en los 80, con todo el aval de los votos, y, ya en la decadencia, con la Alianza de radicales y frepasistas en los 90 que terminó peor que su propio gobierno: con un Presidente, huyendo por la azotea en diciembre de 2001.
RA -¿hay que recordarlo?- se tuvo que ir 6 meses antes de concluir su mandato en el 89, en medio de un incendio hiperinflacionario.
Del otro, en la vereda de enfrente, siempre estuvo el peronismo, alentando las caídas en busca del Poder, la meca eterna de Perón y sus discípulos.
Hay un dicho que sentencia "la tercera es la vencida". Y Alfonsín, que no quiere perderse en un geriátrico en Chascomús o que lo releguen a una estatua de marmol en la Casa Rosada, sueña con devenir en factotum de la candidatura de Roberto Lavagna, el exitoso ex ministro de Néstor Kirchner devenido en las últimas horas protagonista excluyente del tiro al blanco de los lanzadores pingüinistas, desde Felisa Miceli -actual titular de Economía y discípula- hasta el inefable piquetero oficial Luis D'Elía.
Hábil animal político, el ex primer mandatario recogió el guante que lanzó K con su propuesta de hacer una "concertación" y transformar opositores en súbditos, como si fueran sopa instantánea, y así continuar en el gobierno más allá de 2007.
Al llamado "plural" del patagónico, Alfonsín contrapuso una concertación "en serio", que podría liderar RL. La carrera de Lavagna hacia los comicios presidenciales del año que viene parece irreversible y no porque el caudillo de la quinta sección electoral forme parte de ella, o la aliente.
A don Raúl le resulta más sencillo escapar hacia adelante -como hizo en el 94 con el Pacto de Olivos sellado con Carlos Menem, o la entente UCR-FrePaso más recientemente-, y ubicarse en un escenario donde faltan líderes opositores de calibre para fogonear a Lavagna, en lugar de ocuparse de lo que debería: dar batalla en su frente interno y tratar de poner orden en su centenario partido.
La reaparición de Alfonsín coincide con el enjuague de los gobernadores e intendentes radicales que imaginan un vice de Kirchner para el 2007 (el mendocino Julio Cobos) y otro para la fórmula bonaerense (¿el lord mayor de San Isidro, Gustavo Posse?).
Pero, ¿qué puede hacer un añejo cacique de ennegrecida boina blanca, sin "caja" o suficiente valoración doméstica? Hacer declaraciones y ubicarse en otro plano, bien cerca del potencial rival de K que más lo identifica. ¿Le servirá a Lavagna el apoyo de un ex Presidente que ni siquiera puede retar -y menos aún esperar que le hagan caso- a sus díscolos herederos del radicalismo? ¿Terminará Alfonsín yéndose del radicalismo o el radicalismo que mantiene cierto poder en el interior se fue definitivamente de Alfonsín y de la UCR? ¿Estamos hablando de un sello de goma? ¿Qué es hoy el radicalismo: los kirchneristas o los que resisten, Roberto Iglesias, Gerardo Morales, Ernesto Sanz, Rodolfo Terragno? ¿Alfonsín?
Habría que reconocer a esta altura el mérito de Elisa Carrió, Ricardo López Murphy y Enrique Olivera -hoy referente del ARI de "Lilita" en la ciudad de Buenos Aires-, que hicieron las valijas a tiempo y hoy pueden decirse y sentirse más radicales que muchos directivos que todavía tienen ficha de afiliación partidaria pero trabajan para otro club, el de la reelección. O que están, atrapados en un cascarón gigante sin contenido, preocupados sólo en evitar la fuga en masa de correligionarios que quieren entrar en la adornada y cálida pinguinera VIP.
El caso de Olivera es notable: nadie puede dudar su raigambre radical. Tampoco de su trayectoria y caballerosidad (ni siquiera sucumbió ante los dardos que le hicieron tirar desde Olivos a Rafael Bielsa en la campaña legislativa pasada; el ex canciller, casi un postrado K en la actualidad, terminó pidiéndole disculpas después de una saga de atinadas marchas atrás posteriores a la desesperada campaña en Capital Federal).
Olivera es uno de los pocos radicales con experiencia de gobierno: administró la ciudad de Buenos Aires, tras la salida de Fernando de la Rúa del palacio municipal a la Rosada y hasta la llegada de Aníbal Ibarra.
Y puede decirlo con orgullo. Salió indemne de esa función pública, usina de tentaciones non sanctas que parece maldita: desde Menem para acá, casi no hubo intendente o jefe de gobierno que saliera ileso del cargo. Carlos Grosso, Saul Bouer, Jorge Domínguez, De la Rúa mismo y su jardinero, Ibarra...
Lo que dice Olivera, entonces, sobre la transfugueada de los radicales K tiene un valor extra, frente a tanta palabra devaluada. "El electorado radical de todo el país va a optar por ser oposición a Kirchner, tal como ya lo hizo en la Ciudad de Buenos Aires en las últimas elecciones", dijo el ex jefe de la ciudad.
"Elisa Carrió defiende los principios históricos del radicalismo, como lo son el imperativo moral, la causa de los desposeídos y el respeto irrestricto de las instituciones republicanas. Esta tradición nos coloca muy lejos de la pretensión de convertir al radicalismo en furgón de cola del kirchnerismo", sentenció Olivera.
Mientras tanto, Alfonsín manda a Federico Storani y a Leopoldo Moreau (hoy director de Relaciones Institucionales del multimedios América, cuyo principal dueño es el empresario y diputado Francisco De Narváez -a quien Kirchner descalificó como "el Berlusconi del subdesarrollo"-, habitual contertulio de Lavagna) a masajear la espalda de Lavagna. Como antes hicieron con socialistas y peronistas en los 80, o con el kirchnerista Carlos "Chacho" Alvarez y la desaparecida Graciela Fernández Meijide a fines de la década pasada. Para salir del atolladero, la táctica alfonsinista funcionó. ¿Funcionará esta vez? Qué problema para Lavagna y sus amigos.
Marcelo Mendieta http://elinformatorio.blogspot.com/

jueves, 2 de marzo de 2006

Radicales deberían ponerse contentos: K habló de la UCR y de supuestas coimas

Los radicales, los que se oponen al gobierno de Néstor Kirchner y no los que dejan atrás las banderas partidarias por el monedero de la coparticipación de fondos (sean gobernadores, intendentes o sus aliados y subalternos), deberían ponerse contentos: el Presidente de la Nación se refirió a la UCR en un discurso, a menos de 24 horas de haberse retratado -menemísticamante- con Bono, el cantante de U2, quien, dicho sea de paso, saludó con reverencias palaciegas a la primera dama.
Es decir que, al menos en el terreno testimonial, los hombres de la boina blanca recuperaron el papel perdido de oposición a tener en cuenta en la agenda K. Desplazados por Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Elisa Carrió, Mauricio Macri y últimamente Ricardo López Murphy -el único respetado como rival por K, Joaquín Morales Solá dixit- en materia de saliva presidencial, los herederos de Alem, encabezados por el ex gobernador de Mendoza, diputado nacional y titular partidario, Roberto Iglesias, figuran otra vez en la lista negra del primer magistrado. Y no es un mérito a despreciar.
El público ataque kirchnerista a Iglesias no resulta inoportuno: Kirchner mantiene una alianza tácita con el actual mandatario mendocino, Julio Cobos, un radical seducido por la Casa Rosada y por lo tanto adversario doméstico de Iglesias. Este último amenazó con expulsar de la UCR a quienes acompañaron la modificación del Consejo de la Magistratura -el órgano constitucional encargado de nombrar y remover jueces-, confeccionado a medida por Cristina Fernández, para que el PEN extienda sus tentáculos al tercer poder del Estado (ya lo hizo con el Congreso).
A la sazón, entre ambos -Cobos e Iglesias- hay más de una similitud con el caso Duhalde-Kirchner, comparado con la influencia de uno en el otro para ascender al poder y en el distanciamiento posterior (en el caso peronista, por supuesto, llevado al extremo).
Segundo: el sábado se hace la gran fiesta de la Vendimia en Mendoza y, a la semana, K compartirá en esa provincia una cumbre con Lula y Hugo Chávez por el tan mentado mega-gasoducto (si bien este último evento fue postergado, según se confirmó hoy viernes, por "problemas de agenda").
En consecuencia, la tierra del buen sol y del buen vino será escenario de la 1° A de la política nacional y de la bolivariana en algunos días más (aún no se confirmó la fecha del encuentro Lula-Chavéz-Kirchner). Practicar tiro a Iglesias no parece una simple coincidencia en la oratoria de Kirchner.
Por cuerda separada, desprovisto de inocencia a ojos de simpatizantes (pero arropado en ella frente a un auditorio avisado), el inquilino del sillón de Rivadavia acude a un argumento peligroso: la supuesta coima que pagó la administración De la Rúa en el 2000 a cambio de la ley laboral.
Con este recuerdo, cuya pesquisa sigue tramitándose en Tribunales federales, K pretende tapar un escándalo más reciente, aunque de similares sospechas, y sobre el cual no da mayores explicaciones.
La votación, por abrumadora mayoría, de la reforma del Consejo de Jueces, con la ayuda inesperada de provinciales hasta ese momento enrolados en el macrismo, como los renovadores salteños Andrés Zottos y Carlos Sosa, varios radicales disidentes y duhaldistas arrepentidos, entre ellos, el reforestado Carlos Ruckauf, Alfredo Atanasof, Luis Barrionuevo y otros santos varones (y damas).
Es ridículo, de cualquier forma, que Kirchner la emprenda contra Iglesias por este tema: era gobernador mendocino en ese momento y no apareció siquiera rozado por este triste capítulo de la gestión aliancista. Absurdo también es que el santacruceño saque a la luz lo peor de la Alianza para apostrofar a un radical ajeno al affaire, mientras en el actual gobierno revistan hombres que se vieron afectados directamente por aquel presunto soborno.
En el 2000, Carlos "Chacho" Alvarez -hoy secretario del Mercosur y figura favorita del kirchnerismo-, entonces vice de la Nación, encabezaba el Senado, donde se habrían comprado votos para la ley laboral. De los supuestos coimeados, José Luis Gioja -de quien me consta se abstuvo de votar, pero que llegó a figurar en una nomina aportada por "garganta profunda" Mario Pontaquarto-, es gobernador de San Juan y goza del favoritismo kirchnerista (acaba de inaugurar un barrio en la provincia con el nombre del Presidente); Rubén Pruyas es vice de Corrientes, también con la venia nacional; el pampeano Carlos Verna gerencia su provincia -como en la Cámara Alta hacía y deshacía a su antojo en la estratégica comisión de Presupuesto-y, asimismo, cuenta ahora con el OK de K.
Jorge Yoma, que supo tributar -y no sólo oralmente- como nadie al menemismo, formaba parte de aquel grupo de senadores, según dicen los denunciantes, subyugado por la alcancía delarruista. Este riojano, paradójicamente, contribuyó con su pluma y su intelecto a la creación de CFK para quedarse con el Consejo de la Magistratura, la norma del escandalete presente. Como retribución a los servicios prestados a Olivos (como ayer y como siempre, fueran sus ocupantes Menem, ¿De la Rúa?, Duhalde y Kirchner), ha sido condecorado Yoma con el cargo de embajador argentino en México DF, en 2005.
Hay más casos, pero el tiempo y el espacio también son tiranos en el blog.
Volvamos al tema principal.
A falta de diálogo político entre oficialismo y oposición, es un comienzo que el Presidente abra el espectro y le pegue un mandoble al líder de la alicaída, pero todavía segunda fuerza en el país.
Para los que no están enterados se transcribe el cable de la agencia Tass, perdón, Télam sobre la polémica abierta por Kirchner, el mismo día jueves en que recibió a la cantante vernácula Soledad Pastorutti (una forma de compensar con una intérprete nacional los regodeos previos con el irlandés Bono).

El presidente Néstor Kirchner rechazó hoy las críticas del titular del radicalismo, Roberto Iglesias, por la aprobación de las reformas al Consejo de la Magistratura y acusó a la Alianza de haber "comprado voluntades" cuando gobernaba y llevado al país a "a una situación límite".
Al hablar en un acto en la Casa de Gobierno, en el que anunció obras para la localidad bonaerense de Chacabuco, Kirchner dijo que escuchó a Iglesias decir que el gobierno "compró votos" para lograr la aprobación de las modificaciones al Consejo de la Magistratura.

"Fue un acto fallido de Iglesias. El sábado viene un juez a hacer una inspección ocular al lado de mi despacho para ver la mesa donde pusieron la plata de los sobornos en el Senado. Eso era cuando ellos eran gobierno, el desastre que hicieron. Ahí se compraron voluntades", respondió Kirchner.
El Presidente se refirió de esa manera al presunto pago de coimas a legisladores durante el gobierno de Fernando de la Rúa para lograr en el Congreso la aprobación de la reforma laboral. El jefe de Estado abundó luego en las críticas hacia el radicalismo, al señalar que "lo que pasó en el 2001 es responsabilidad de ustedes, que nos llevaron a una situación límite".
Luego, el jefe de Estado preguntó: "¿por qué no un poquito de humildad y ponerse a trabajar por arriba de esas contradicciones, y reconocer las culpas para hacer una Argentina distinta?" "Hay que superar las contradicciones de la vieja política. Los que quieran seguir con la vieja política que sigan, nosotros tenemos que cumplir las tareas para los argentinos que quieren vivir mejor", expresó. Tras la aprobación de las reformas al Consejo de la Magistratura, el radicalismo decidió la expulsión de cinco diputados nacionales del partido que votaron a favor del proyecto oficial.

Marcelo Mendieta (h)

viernes, 30 de diciembre de 2005

Desde el 9 de enero en radio Palermo FM 94.7

2006 va a ser clave en la política y la economía.
Empieza con el desembolso del pago total de la deuda con el FMI, dispuesta por Néstor Kirchner.
Sin duda, va a ser el año de la reelección. En el 2007, K va a pelear por un nuevo período, salvo que -por cuestiones imprevistas- tenga que ceder el lugar a su esposa, la senadora Cristina Fernández.
El destino de la primera dama parece orientado hacia la gobernación bonaerense: Felipe Solá no puede aspirar a la reelección y la Casa Rosada necesita controlar el principal distrito electoral del país. De ahí la mudanza de Cristina de Santa Cruz a Buenos Aires y la pelea que terminó con Eduardo Duhalde (nadie está acabado en política, pero bueno...). Hay que manejar los votos mayoritarios y determinantes de la provincia.
Para colmo, Kirchner termina 2005 provocando el milagro de que Elisa Carrió, el socialista Hermes Binner, la mayoría del radicalismo, Mauricio Macri y Ricardo López Murphy se unan para sacarse una foto impensada y pedirle al Ejecutivo que dé marcha atrás con el proyecto de hacerse fuerte en el Consejo de la Magistratura, órgano independiente que elige y provoca la eyección de jueces de todo el país.
No es un buen anticipo de temporada querer cercar a los magistrados. Se supone que estamos en un sistema republicano con 3 poderes: el PEN, el Congreso y el Judicial. Ya se sabía lo del Congreso, devenido en una virtual escribanía que sólo trabaja a medida del gobierno, incluso durante el dominio duhaldista de la Cámara Baja. Cada día hay menos posibilidad de que un poder supervise, le ponga límites al otro, en el buen sentido del término.
No es el primer gobierno que lo intenta, pero no por eso debe dejar de llamarnos la atención. En todo caso, que sea el último que lo intenta.
2006 también será un año difícil en materia social. Muchos conflictos laborales -algunos graves, con pico en el salvaje y efectivo paro del personal de Aerolíneas Argentinas- resurgirán en los próximos días. La cancelación de la deuda con el Fondo aumenta el riesgo de que empleados estatales, jubilados y otros sectores postergados por la crisis salgan a reclamar mejoras.
En el sector privado, también habrá problemas que resolver. Y el ministerio de Trabajo tendrá (debería) asumir un papel más activo en busca de acuerdos.
La relación con piqueteros, divididos entre oficialistas y opositores, no ha variado demasiado, excepto que los amigos suman funcionarios y los enemigos endurecen posiciones. Nada bueno para los ciudadanos que están en el medio.
Vendrán seguramente los aumentos de tarifas. Un punto que el gobierno no quiso abordar todavía, a pesar de que ya resulta impostergable. Aunque duela.
Sobre todo, con un verano que se anuncia difícil de soportar con altas temperaturas y pronóstico seguro de cortes de energía. La alegría de poder volver a comprar equipos de aire acondicionados en cuotas se diluye con la primera gota de sudor que caer cuando colapsa el servicio eléctrico domiciliario. Porque no se hicieron inversiones, porque no hubo aumento de tarifas, porque las privatizaciones de los 90 fueron mal hechas... O lo que sea.
Y mejor que no hablemos de funciones básicas e indelegables del Estado como la salud, la seguridad y la educación. Ya nos vamos a ocupar, aunque no estén en la portada de los diarios, de estos temas que deberían ser prioritarios en cualquier agenda oficial. Nos vamos a ocupar, claro, en El Informatorio. Radio Palermo FM 94.7, los lunes de 16 a 17, desde el 9 de enero. Ya se irán enterando.

N. de R. Podrán escucharnos desde cualquier lugar del mundo, siempre y cuando disponga de conexión a Internet, en la dirección www.radiopalermo.com.ar