Sin embargo, detrás de la normativa previsional -que establece 60 años para las mujeres, 65 para los hombres y la posibilidad de que el empleador intime el retiro a los 70- existe un mundo corporativo que funciona con sus propias reglas, ritmos y tensiones.
En la última década, ese universo cambió de manera silenciosa pero profunda.
En las empresas medianas y grandes, especialmente en sectores como la banca, la energía, la tecnología y los servicios profesionales, el retiro efectivo rara vez coincide con la edad legal.
La práctica corporativa muestra dos franjas claras: el grupo de colaboradores de 60 a 63 años, a quienes las empresas incentivan a retirarse mediante programas voluntarios que incluyen paquetes de salida, y el de 65 a 70 años, que constituye una excepción reservada para roles críticos o perfiles difíciles de reemplazar.
Pero el retiro ya no es el final del ciclo activo, sino el inicio de la era del consultor senior.
Al comienzo, este nuevo ciclo suele estar fuertemente romantizado. Es habitual observar en LinkedIn y otras plataformas a ejecutivos devenidos en consultores, con el objetivo de seguir con la generación de ingresos para suplementar un haber jubilatorio generalmente magro, sumar ingresos pasivos provenientes de inversiones o ahorros y dar propósito a esta etapa de vida manteniendo activa la red social.
No obstante, la efectividad de este objetivo resulta dificultosa. La resistencia -o la falta de presupuesto- de la mayoría de las compañías para contratar asesores externos limita significativamente las oportunidades reales de inserción.
La realidad es que sólo unos pocos logran mantener o aumentar sus ingresos respecto del nivel de compensación alcanzado durante la etapa corporativa.
En ese contexto, el propósito de la consultoría -que de por sí es un modelo híbrido- les permite a quienes se retiran del ámbito corporativo continuar con la recepción de ingresos, mantenerse activos y adecuar de forma progresiva sus gastos a la realidad que enfrentan.
Otra tendencia en crecimiento es el emprendimiento post-retiro. Consultoras boutique, servicios profesionales, pequeños negocios y proyectos personales se multiplican, con resultados diversos, entre quienes buscan mayor autonomía y un ritmo propio.
Según estudios del Observatorio Pyme y la Universidad Di Tella, los emprendedores mayores de 50 años constituyen uno de los segmentos más estables y con mayor tasa de supervivencia.
En definitiva, la era post-retiro corporativo se ha convertido en un ciclo más largo, más activo y más flexible.
(*) El columnista -foto- es economista y doctor en Ciencia Política, experto en finanzas e inversiones, y cuenta con más de 40 años de trayectoria en la administración fiduciaria y la gestión de activos para planes de retiro. Además, se lo conoce por ser socio fundador en Pygmalion Financial Wellness. Mediante el diseño de Programas de Bienestar Financiero para empleados, Carlos Curi se ubica como aliado estratégico clave para las empresas latinoamericanas.


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