Dos primos, Manuel Suppa y Nahuel De Sanctis Fava, se asociaron para desarrollar una marca con mirada industrial y sensibilidad de producto.
Si bien el proyecto de Galán Alfajores nació cerca del ámbito gastronómico y alimenticio, ambos se formaron, investigaron y trabajaron en profundidad antes de salir a la venta.
Ese recorrido derivó en la instalación de una planta propia en la localidad bonaerense de Ciudadela, una decisión pensada para cuidar cada etapa del proceso y garantizar una calidad sostenida, desde el primer día.
El desarrollo de Galán Alfajores contó, además, con el asesoramiento del maestro chocolatero Pablo Benítez, quien acompañó el trabajo sobre materias primas, proporciones y perfil de sabor.
Ese proceso permitió lograr un alfajor de 80 gramos, relleno con dulce de leche, disponible en versiones de chocolate negro y blanco, que combina la intensidad del segmento bajonero con una experiencia de mordida más equilibrada.
Con este primer reconocimiento, Galán Alfajores inicia una etapa de crecimiento y expansión comercial. La marca busca la incorporación de distribuidores y puntos de venta en distintos lugares del país.




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