Su impacto no es solo físico: también altera la autoestima, la vida social y el bienestar emocional.
Del lunes 15 al domingo 21 de junio, en el marco de la Semana Mundial de la Continencia Urinaria, habrá charlas y eventos virtuales con el objetivo de visibilizar esta problemática que afecta a 400 millones de personas a escala global, en especial a las mujeres.
Debido al envejecimiento de la población, ya 120 millones de varones se ven afectados por incontinencia urinaria.
Cuidar y fortalecer el suelo pélvico es fundamental para prevenir y contrarrestar la incontinencia.
La pérdida involuntaria de la orina es un síntoma, no una enfermedad. No es normal ni natural y la buena noticia es que puede tratarse.
Por lo general, está ligado a que el suelo pélvico puede debilitarse en algunos casos y puede tensionarse, y de esa manera determinar no solo incontinencia urinaria sino también dolor al mantener relaciones sexuales, anorgasmias, prolapsos vaginales y de vejiga y muchas otras patalogías.
El embarazo, la obesidad y la práctica de deportes de alto impacto, entre otros factores, pueden afectar esos músculos.
"El suelo pélvico es el conjunto de músculos y ligamentos antigravitatorios que se encuentran en la base de la pelvis", aseveró la doctora Teresita Moviglia (MP 110048).
En varones, el suelo pélvico cumple una función mucho más importante de lo que tradicionalmente se creía. Este grupo de músculos, ubicado en la base de la pelvis, no solo participa en la continencia urinaria, sino que también tiene un rol clave en la función sexual y en la calidad de vida general del hombre.
En el plano sexual, el suelo pélvico interviene directamente en la erección y la eyaculación. Cuando estos músculos se contraen de manera adecuada, ayudan a mantener el flujo sanguíneo y la presión necesaria, a fin de lograr una erección más firme y sostenida. Además, son fundamentales durante la eyaculación, ya que generan la fuerza muscular que permite una respuesta sexual normal y funcional.
Con el paso del tiempo, el estrés, el sedentarismo, ciertos hábitos o el envejecimiento natural, esta musculatura puede debilitarse. Como consecuencia, algunos hombres comienzan a experimentar disminución en la calidad de la erección, menor control eyaculatorio o problemas de continencia urinaria.
Por eso, entrenar el suelo pélvico se volvió una herramienta cada vez más recomendada por especialistas en urología, medicina sexual y rehabilitación.
El fortalecimiento de esta zona mejora el control urinario, ayuda a prevenir pérdidas involuntarias y favorece una mejor respuesta íntoma.
También contribuye a aumentar la conciencia corporal, la estabilidad del core y el bienestar físico general. En muchos casos, incorporar ejercicios específicos para el suelo pélvico puede convertirse en un complemento eficaz para mejorar la salud íntima masculina de manera natural y no invasiva. Cada vez más hombres entienden que cuidar esta musculatura es parte de una visión integral del bienestar, la vitalidad y la salud sexual a largo plazo.
Existen tres formas de incontinencia: de esfuerzo (escapes de orina al toser, reír, estornudar, o al realizar algún esfuerzo físico); de urgencia (vinculada a un deseo muy intenso, e incontrolable de orinar con dificultades para llegar a tiempo al baño), y la mixta (una combinación de las anteriores).
La doctora Moviglia (MP 110048) explicó, además, que "la importancia de determinar el tipo de incontinencia urinaria que el paciente presenta ayudará a la buena elección de su tratamiento y de los consiguientes resultados".
Una vez establecido el diagnóstico, una de las opciones que permiten fortalecer la tonicidad de la zona son los ejercicios de Kegel. "Se trata de movimientos simples, que consisten en activar la musculatura del suelo pélvico como si tuviésemos la intención de contener la orina. De todas maneras, es importante consultar previamente con un especialista", comentó la médica.
Al mismo tiempo, se puede buscar la solución a través de la tecnología.
"Lo más efectivo para estos casos es la tecnología con HIFEM® llamada Emsella, que permite tratar y fortalecer el suelo pélvico de forma no invasiva y en pocas sesiones. Mientras el paciente permanece vestido durante todo el procedimiento, la tecnología en forma de silla, a través de un campo electromagnético de alta intensidad, activa las neuronas motoras en el suelo pélvico, contrayendo los músculos de la zona en profundidad. Equivale a realizar 11.200 ejercicios Kegel en una sola sesión. Este tratamiento aprobado por la FDA, CE y ANMAT, regenera los tejidos musculares y neurales, tratando y previniendo los escapes de orina", concluyó.






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