
Hasta que, en forma imprevista y en apenas segundos, llega lo inesperado, y la comedia se desvía hacia otro camino, sin baches a pesar de lo abrupto del cambio (mérito de las actuaciones y de la directora, claro).
Desdichado deleite del destino es una propuesta teatral muy interesante en los papeles, mejor resuelta e interpretada, que encontró su ámbito natural en el escenario inmejorable del teatro del Anfitrión, en Venezuela 3340.

Nacho Vavassori brilla con su histrionismo, en una composición impecable, en el papel de dueño de casa. Un verdadero profesional de la actuación que nunca deja de ponerle la garra necesaria a un personaje que, en el cuerpo de otro actor, podría haber resultado un fiasco.
Belén Brito también cumple en forma sobrada con su papel, aunque al final pierde algo de consistencia: es que uno se pone exigente cuando el cuadro no presenta flancos débiles.

DDD tiene un momento imperdible: la irrupción del vendedor de CD "truchos", un desopilante y talentoso Nelson Rueda, que se transforma en partenaire ideal de Vavassori. Juntos, se permiten el lujo de jugar con el texto y con los ajustes pautados por la dirección. Se divierten y divierten con inusual chispa.
Mereceden destacarse la escenografía -sobresaliente- y vestuario (Julieta Risso) y la iluminación (Soledad Ianni, responsable, asimismo, de las fotos que acompañan este comentario), pero sobre todo el trabajo de Corina Fiorillo, quien completó una adaptación inmejorable del texto de Roberto Perinelli, en complicidad con este trío de memorables actores.
Marcelo Mendieta
Todos los domingos, a las 18.30, en la sala verde del teatro Anfitrión, Venezuela 3340. Teléfono (011) 4931-2124. Para reservas haga click aquí.
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